Militares sin futuro

Publicado por Luis Núñez-Villaveirán en su blog La trinchera:

Hace una 6 años Jose Manuel Ordóñez decidió incorporarse a una disciplina que siempre le había fascinado. Ingresó como soldado en las Fuerzas Armadas. Lo hizo por gusto, por vocación; como se suele decir, ‘por amor a la patria’. Para él no fue un salvavidas donde agarrarse hasta que amaine el temporal económico y laboral. “Cuando la cosa mejore en la vida civil la situación se verá truncada y ya veremos todo el montón de gente que va a salir fuera”, decía en un paseo por los jardines madrileños del Retiro.

Desde septiembre del año pasado ya no tiene que presentarse en el cuartel de Dos Hermanas de su Sevilla natal. El Ejército ha decidido anular el compromiso que tenían con él de larga duración y por el que aseguraba su trabajo y, por ende, su futuro hasta 2031. “El problema es que te dejan fuera tanto a tí como a tu familia”, contaba. Y es que mal momento eligió para la paternidad este chico que se creía a salvo en el paraguas militar. Pero el paraguas voló en forma de cambio de reglamento y con él, su vida, su trabajo y, sobre todo, su ilusión.

La nueva ley de noviembre de 2006 sobre los requisitos de entrada a las Fuerzas Armadas exige el título de bachillerato a los soldados. Jose Manuel no lo tiene y la Administración decidió aplicar de manera retroactiva esa norma (él entró en abril de ese año) para dar de baja a Jose Manuel y sumarlo a lo que ellos llaman “reducción coyuntural” de la tropa. Una reducción que comenzó hace tres años y que se eleva a las 7.500 personas. La Asociación de Militares de Tropa y Marinería (AMTM) denuncia que esa reducción sólo se realiza en la base puesto que los altos cargos han crecido en 500, desde entonces.

A Jose Manuel se la anuló su compromiso de larga duración, Luis Chillon pudo cumplirlo hasta que le tocó entrar en la reserva, algo que hizo voluntariamente. 25 años en servicio y a los 45 de edad se fue a su casa con una pensión de 600 euros compatible con otro empleo. “Con 600 euros resulta muy complicado vivir”, contaba a lo que añadía Jose Manuel “el problema es que cuando sales del Ejército no existes para la Seguridad Social es como si nunca hubieras trabajado”. Y, claro, volver al Ejército es imposible.

Marcos Pérez, presidente de la AMTM, está cansado de ver casos como estos y la pequeña fundación de la que dispone la asociación no da abasto para ayudar a sus compañeros. “En una situación como la actual, tener 45 años y nula experiencia laboral civil te condena a ser parado de larga duración”. Jose Manuel ya ha presentado recurso de alzada contra la decisión de su baja y Luis lucha junto a Marcos por la mejora de las condiciones de la vida de los ex militares. Pese a los inconvenientes, los dos tienen claro que, si volvieran a nacer, volverían a servir al Ejército.