Los jóvenes que indignados acampáis en las plazas sois un ejemplo de coherencia y solidaridad. Defendéis una causa justa: derecho a una vivienda y salario dignos. Exigís y anunciáis por tanto un mundo mejor. Por el contrario, los jóvenes que irrumpís con gritos de odio, representáis lo peor de la juventud: sois los escuadristas violentos del nuevo orden que se anuncia por doquier, amenazante.
A vosotros, “escuadristas” violentos (“arriba escuadras a vencer”), me dirijo principalmente en este escrito.
Sois parte de una juventud en una etapa en la que buscáis un lugar en el mundo. Queréis también tener un trabajo digno, acceder a una vivienda y construir un futuro mejor. Sin embargo, muchos de vosotros sufrís la precariedad laboral, los bajos salarios y las dificultades para independizaros; muchos, incluso, no encontráis un trabajo acorde con vuestras capacidades. Es comprensible sentir frustración ante esta situación, pero debéis rechazar a quienes aprovechan vuestro malestar para convertirlo en odio hacia otras personas más débiles o en situación vulnerable.
Determinados discursos presentan a las personas inmigrantes, a las minorías étnicas o a las personas LGTBI como responsables de los problemas sociales. Mediante rumores, noticias falsas y mensajes repetidos en las redes sociales, intentan convenceros de que hay personas que merecen menos derechos que otras.
¿Mejora vuestro salario por insultar a una persona inmigrante? ¿Encontráis una vivienda más barata por difundir mensajes racistas? ¿Solucionáis vuestro futuro atacando a los acampados en Sol? Es evidente que no. Los problemas sociales necesitan soluciones reales, no culpables inventados. Se puede debatir sobre inmigración, seguridad o empleo, pero debemos hacerlo con argumentos y datos, sin discriminar ni atacar la dignidad de las personas más vulnerables.
Las redes sociales pueden difundir rápidamente mentiras y mensajes de odio. Por eso, antes de compartir una publicación, debéis comprobar si es cierta, consultar fuentes fiables y preguntaros quién pretende beneficiarse de vuestra ignorancia. Pensar por vosotros mismos significa no dejaros manipular.
¿Qué es un delito de odio?
El artículo 510 del Código Penal español castiga determinadas conductas que fomentan o promueven el odio, la hostilidad, la discriminación o la violencia contra personas o grupos por motivos como el racismo, la religión, la ideología, el origen nacional, el sexo, la orientación o identidad sexual, la discapacidad o la aporofobia, es decir el odio a las personas pobres o en situación vulnerable.
También contempla determinadas conductas de humillación grave y la difusión de contenidos que incitan al odio.
Las penas dependen de los hechos cometidos. Algunos supuestos del artículo 510 del Código Penal español pueden castigarse con prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses; otros, con prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses. La pena concreta depende de los hechos y de las circunstancias del caso. No cualquier insulto o mensaje ofensivo constituye automáticamente un delito.
¿Qué consecuencias puede tener para un joven “escuadrista”?
En España, los menores de 14 años no tienen responsabilidad penal. Entre los 14 y los 17 años se aplica la Ley Orgánica 5/2000, que contempla medidas como libertad vigilada, tareas socioeducativas, prestaciones en beneficio de la comunidad y, en los casos previstos, internamiento en un centro.
A partir de los 18 años se aplica el Código Penal. Según los hechos, pueden imponerse penas de prisión, multas y otras consecuencias legales. Las amenazas, las agresiones y las lesiones también pueden constituir delitos independientes, agravados si se dan simultáneamente las circunstancias del delito de odio.
Frente al odio, solidaridad
No permitáis que nadie utilice vuestras dificultades para enfrentaros a otros jóvenes, quizá más conscientes y solidarios, o a otras personas en situación vulnerable. Si falta empleo, reclamad oportunidades; si no podéis acceder a una vivienda, exigid soluciones; y si existe delincuencia, pedid justicia sin culpar a colectivos enteros.
La libertad no consiste en humillar al más débil o desfavorecido, sino en defender los derechos de todos. Podéis discrepar sin odiar, criticar sin discriminar y luchar por vuestros intereses sin destruir la dignidad de los demás.
No permitáis que os roben el futuro enseñándoos a odiar. Una juventud informada, crítica y solidaria es más difícil de manipular y está mejor preparada para construir una sociedad más justa, libre y respetuosa.
¡Jóvenes, Indignaos!
Luchad por salarios que permitan vivir con dignidad, que no sea un lujo tener una vivienda digna, por una sanidad pública que nos cuide a todos, por una educación pública que nos abra caminos, por transportes públicos accesibles y por unas pensiones dignas que os permitan vivir con tranquilidad cuando llegue el momento.
Porque la dignidad no se mendiga, los derechos no se regalan y el futuro no se espera: se defiende.
No olvidéis que hoy sois jóvenes, pero el tiempo no se detiene para nadie. La vida fluye, los años pasan y aquello que hoy defendéis para los demás será, tarde o temprano, lo que necesitaréis vosotros.
No renunciéis a vuestra voz. No dejéis que otros decidan por vosotros. Cada voto cuenta, cada derecho importa y cada generación tiene la responsabilidad de defender aquello que hace una sociedad más justa.
Que vuestra indignación se convierta en conciencia, vuestra conciencia en compromiso y vuestro compromiso en voto.
El próximo 29 de noviembre, recordadlo: no está en juego solo el presente. También está en juego el futuro que todas y todos merecemos vivir.
Indignaos y votad, a sabiendas de que la política es mucho más que votar cada cuatro años.
Manuel Ruiz Robles. Capitán de Navío de la Armada española (Ret). Antiguo miembro de la Unión Militar Democrática (UMD).

Capitán de Navío de la Armada, Retirado. Ingeniero de l’École Supérieure d’Électricité (Supélec). DEA Physique de l’Énergie de l’Université de Paris. Licenciado en Ciencias por la UAM. Membre bienfaiteur de l’ACER (Amigos de los Combatientes en la España Republicana). Adhérent du Musée de la Résistance Nationale de Francia. Fue miembro de la Unión Militar Democrática (UMD).
Vocal de la Junta Directiva de la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR). Miembro del Foro Milicia y Democracia.
