Publicado en nuevatribuna.es
Según declaraciones de la ministra española de Defensa, señora Robles, el Gobierno español está estudiando incorporarse a la Operación Resistencia Ártica que algunos países europeos están desplegando en Groenlandia como medida simbólica de rechazo a su pretendida anexión por Estados Unidos por compra y si no por la fuerza si Dinamarca no acepta ponerla en venta. Sólo unos días antes el presidente Sánchez había confirmado la posibilidad de incorporar tropas españolas en la Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza prevista en el punto 15 del Plan de Paz estadounidense de octubre del pasado año y en el posible despliegue que pudiera hacer la Coalición de Voluntarios que los países europeos están intentando articular para su despliegue en Ucrania en función de los acuerdos a los que se pueda llegar tras el alto el fuego (o paz definitiva) en el conflicto ruso-ucraniano.
Son acciones de lo que se conoce como de diplomacia militar o de defensa: el despliegue de tropas en otros países o regiones en misiones no de combate o, al menos, no de combate directo e inmediato, sino como apoyo y parte de las relaciones de cooperación y diplomáticas o en cumplimiento de decisiones tomadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Sería el despliegue de tropas en otros países o regiones en misiones no de combate o, al menos, no de combate directo e inmediato, sino como apoyo
España ya cuenta en estos momentos con un importante número de estos despliegues de tropas en el extranjero. Como contribución al Mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de vigilar el alto el fuego en el sur del Líbano, fundamentalmente entre Israel y la milicia libanesa Hezbolá (Fuerza Internacional de las Naciones Unidas en el Líbano, FINUL), España tiene destacado allí, desde hace quince años, un contingente de unos 650 efectivos como parte de una brigada multinacional liderada por España. Como contribución al despliegue de la OTAN en el este europeo, España despliega efectivos terrestres en Letonia (formando parte de una Agrupación Táctica Multinacional liderada por Canadá), Rumanía (formando parte de una Agrupación Táctica Multinacional liderada por Francia), Eslovaquia (formando parte de una Agrupación Táctica Multinacional liderada por la propia España) y Turquía en defensa aérea con una batería de misiles Patriot, y efectivos aéreos en función de policía aérea (interceptación de aeronaves potencialmente agresivas) en Bulgaria-Rumanía, Lituania, Estonia e Islandia. Y como contribución al apoyo de la Unión Europea a diferentes procesos de paz y contraterroristas, España contribuye a las labores de instrucción y adiestramiento de fuerzas locales (misiones EUTM) en Mozambique, Somalia y República Centroafricana y en la misión naval antipiratería Atalanta frente a las costas somalíes.
Participar en la Fuerza Internacional de Gaza (FIG), que estará bajo mando estadounidense, no parece compaginar mucho con la postura que ha mantenido España a lo largo de estos años de genocidio israelí, porque esta fuerza está precisamente pensada para controlar (que inevitablemente va a implicar, reprimir) a los gazatíes y porque, dado su comportamiento hasta ahora, no hay garantías de que Israel vaya a respetar su compromiso de retirarse de la Línea Amarilla una vez desplegada la FIG. De hecho, Israel no respeta los acuerdos convenidos con Naciones Unidas el sur del Líbano, donde despliega la FINUL y su contingente español, como demuestran los variados episodios en los que el Ejército israelí acosa con simulacros de ataques a las fuerzas de las Naciones Unidas, el último el pasado 12 de enero cuando un tanque israelí disparó contra una patrulla española. No hubo bajas, porque no era esa la intención, sino obstaculizar su vigilancia, y no es la primera vez. Quizás, un buen momento para plantearse que España, tras quince años de misión, ya ha cumplido con creces sus compromisos en la zona con las Naciones Unidas.
Participar en la Operación Resistencia Ártica. Es, para mí, la menos dudosa, ya que la encuentro más que una opción, una obligación por varias razones
Participar en la Coalición de Voluntarios. De hecho, ya se está participando, porque se le llame como se le llame y dependa de la OTAN o no, lo que los países promotores buscan es completar con Ucrania el amplio despliegue norte-sur que ya tiene la OTAN en el este europeo, al que se ha aludido haciendo referencia a la presencia española. Que nos pone, a los países europeos, ante las preguntas clave del momento: ¿Va a seguir existiendo la OTAN tal como la conocemos si Estados Unidos prosigue en su empeño groenlandés o incluso aunque no lo haga?, ¿Vamos a seguir los países europeos pensando, y planeando, después de Groenlandia y de la amenaza de aranceles que nuestro potencial enemigo sigue siendo Rusia?
Participar en la Operación Resistencia Ártica. Es, para mí, la menos dudosa, ya que la encuentro más que una opción, una obligación por varias razones.
En primer lugar, por autoestima y dignidad. Nos guste más o menos o no nos guste, la realidad es que España está en la OTAN y en la UE, como Dinamarca y Groenlandia, y, nos guste o no, cuando Estados Unidos tiene con ellas el trato desconsiderado y despreciativo que está teniendo, lo está teniendo también con nosotros. Ya está bien de chulería.
En segundo lugar, está claro que Resistencia Ártica es un despliegue simbólico (la idea no es liarse a tiros con los posibles ocupantes estadounidenses, pero sí un toque de atención de que podría llegar a pasar) y precisamente por eso, porque es un símbolo que creemos positivo, hay que adherirse al símbolo.
Tercero, nuestro actual Gobierno lleva una buena racha de posicionamientos positivos en el ámbito de las relaciones internacionales: el no al 5% de incremento del presupuesto de Defensa por imposición estadounidense, su posición de vanguardia en la defensa del pueblo palestino, la condena del ataque a Venezuela, etc. Sigámosla, no la paremos. Algo es algo y más que nada.
Cuarto, cuanto más implicados estemos en más frentes, menos tentaciones tendrá el Gobierno de enviar más fuerzas al exterior, a la Fuerza Internacional de Paz de Gaza para reprimir palestinos y tener incidentes con las fuerzas israelíes, o a la fuerza de la Coalición de Voluntarios en Ucrania, que bastantes fuerzas tenemos ya desplegadas en este europeo para detener una supuesta agresión que ni geopolítica ni estratégicamente tienen ningún sentido.
Enrique Vega es coronel de Infantería (retirado). Licenciado en Psicología y doctor en Paz y Seguridad Internacionales
