Carta abierta a Barack Obama, Presidente de los EE.UU. de América

Con ocasión de su visita a España, Sr. Presidente, queremos manifestarle nuestro profundo respeto por todos los pueblos de este diminuto y frágil planeta azul origen de nuestra especie.

Los Estados Unidos de América -al igual que la Unión Soviética- contribuyó y sigue contribuyendo decisivamente a la revolución científico-técnica, que tanto progreso material ha aportado en el pasado y sigue aportando. Sin embargo fueron ustedes precedidos por otros países europeos tales como Francia. Ellos crearon las bases científicas y tecnológicas que lo hicieron posible e impulsaron las ideas de la Ilustración abriendo así un tiempo nuevo de racionalidad que alumbró el camino de la Humanidad.

Su país, junto a la Unión Soviética, fueron decisivos en la derrota del nazi-fascismo en el siglo pasado. Nuestro respeto, pues, al presidente electo del gran pueblo de los Estados Unidos de América, como también lo tiene el gran pueblo ruso y el presidente de la Federación de Rusia, Sr. Putin.

De los EE.UU partieron los mejores jóvenes de su pueblo en ayuda de la República española: La Brigada Lincoln. Cruzaron el Atlántico para unirse al grueso de las Brigadas Internacionales, que, desde París, acudieron generosamente desde todos los continentes en defensa de la democracia. Este año se cumple el 80 aniversario de aquella gesta heroica y solidaria. Todos los combatientes antifascistas que acudieron valerosamente a la llamada de la República española lo hicieron en nombre de la Libertad.

Sin embargo hace también 80 años que el pueblo español fue abandonado a su suerte por las potencias occidentales. El terror y ferocidad del nazismo alemán y del fascismo italiano auspiciaron la Guerra de España, desencadenada por el golpe militar del 18 de julio de 1936. Tres años de una guerra de exterminio y cerca de cuarenta de dictadura. Fueron años de un aterrador régimen totalitario, con la complicidad del llamado mundo libre, que dejó un saldo de decenas de miles de desaparecidos forzosos. Ciudadanos cuyos restos afloran hoy a la superficie de las cunetas sin que ningún Juez se persone para el levantamiento de cadáveres.

Muerto el dictador se inició la Transición. Fue una concesión del rey Juan Carlos de Borbón forzado por la extensión e intensidad de las protestas populares. El pueblo español accedió de este modo a unas libertades formales que no extirparon -del núcleo duro del poder del Estado- el franquismo y su monarquía. Prueba de ello es que las leyes de aquella dictadura genocida siguen en su mayoría vigentes, incluida una pretendida ley de amnistía de origen preconstitucional. En realidad una ley de “punto final” que sigue injustamente protegiendo la impunidad de los asesinos.

Los callejeros de la inmensa mayoría de ciudades de nuestro país continúan hoy enturbiados por los nombres de los militares que se alzaron contra la Libertad provocando un genocidio de ferocidad desconocida hasta la fecha. Muchos de ellos prestaron juramento de fidelidad a Adolf Hitler. El pueblo ruso pagó el más alto tributo por su lucha contra la barbarie nazi fascista: decenas de millones de rusos cayeron en aquel holocausto mundial.

En nuestros días pueblos cultos y estables, como era el de Irak, han sido destrozados por la invasión de una coalición liderada por su país. A ella nos arrastró -de forma criminal e irresponsable, con la oposición del 90% de la población- el expresidente Aznar, miembro de un partido fundado por un exministro de la dictadura.

Hoy en día -en nombre de la Democracia y de la Libertad, dos palabras sagradas- están siendo arrolladas la soberanía de muchos pueblos, sus libertades y la Paz. Una locura guerrera que nos está empujando -atrapados en una organización imperialista como es la OTAN- a una conflagración mundial de proporciones definitivas. Usted sabe muy bien, Sr. Presidente, que si esto no se remedia a tiempo será el fin de nuestra especie.

Por todo ello le manifestamos nuestro rechazo a la intromisión de las grandes potencias en los procesos sociales, y exigimos respeto a la soberanía de nuestro pueblo. Le manifestamos asimismo nuestra inquebrantable voluntad de contribuir a la recuperación plena de la Libertad en nuestro país. Ello solo será posible mediante un proceso constituyente que restablezca una República fundamentada en los Derechos Humanos y en la soberanía popular, opuesta a la barbarie global que asola en nuestros días a la Humanidad. Es nuestra esperanza.

Le pedimos respetuosamente, Sr. Obama, que exija al Reino de España -en base al principio de Justicia Universal y en nombre de las víctimas del franquismo- verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

Le expresamos, asimismo, el enorme deseo de concordia de muchos militares españoles y nuestra indómita voluntad de acompañar a nuestro pueblo hasta que alcance plenamente su emancipación política: La III República.

Atentamente.

 

Madrid, 7 de julio de 2016.