Balance de un año inquietante: 2019

Publicado en Republica.com

A lo largo del año que ahora está concluyendo, en esta página de República de las ideas, orientada hacia cuestiones de política internacional, se han venido tratando asuntos muy diversos. Podrán haber sido desarrollados con mayor o menor acierto pero siempre con una decidida voluntad de informar al lector con claridad y ateniéndose en lo posible a la veracidad de los hechos que en estas columnas se comentan.

Parece costumbre habitual en casi todos los medios de comunicación hacer algún balance anual de resultados, en el que obligadamente se suelen valorar o clasificar los asuntos tratados por su importancia o por la repercusión que, en último término, puedan tener sobre los lectores. Es asunto complejo que depende de circunstancias subjetivas y donde las simplificaciones son siempre arriesgadas pero ayudan a retener los aspectos más señalados de todo un año de actividad. Correré el riesgo.

En estas páginas se han tratado en varias ocasiones los efectos que la llegada de Trump a la Casa Blanca ha producido en varios escenarios de la política internacional: militar, económico, diplomático y geopolítico, sobre todo. Recientemente, el inicio de un proceso interno de destitución ha puesto en entredicho algunas seguridades que parecían asentadas y deja en el aire un final del todo impredecible pero cuyos efectos serán duraderos.

Si las vicisitudes de la política interior de EE.UU. inciden con un efecto multiplicador en la vasta comunidad de Estados, hay también otras cuestiones que lo hacen con igual o mayor repercusión: el terrorismo internacional es la más evidente y, año tras año, viene dejando sus huellas de sangre sobre el planeta.

La quiebra de la vieja bipolaridad, que ya es tripolaridad y amenaza con convertirse en multipolaridad, ha desestabilizado muchos conceptos previos sobre los que se desarrollaba el juego de poder entre las grandes potencias.

La evolución tecnológica, que mantiene en permanente transformación tanto las armas como los demás instrumentos necesarios para el funcionamiento de los Estados, ha sido también objeto de varios comentarios. La robótica y la inteligencia artificial están creando el germen de futuros problemas económicos y sociales que habrá que prever con tiempo. Y esa evolución imparable, fruto obligado del capitalismo actual, está acelerando las ya notables diferencias entre los poseedores y los desposeídos, raíz de conflictos de muy diversa tipología.

Si todo lo anterior, junto o por separado, es ya inquietante, nada de ello sería la respuesta a la pregunta inicial: De todos los asuntos tratados durante 2019 en estas páginas ¿cuál se considera el más decisivo? La respuesta, para quien esto firma, está clara: la emergencia climática, que amenaza a plazo fijo el futuro del planeta y, por tanto, de la humanidad.

Es significativo que este asunto fue comentado ya en febrero de este año, con motivo de la espectacular proyección mundial del “caso Greta Thunberg”, y posteriormente en otras ocasiones hasta la pasada semana, con motivo de la Conferencia COP25 celebrada en Madrid.

Si 2019 ha sido un año importante en muchos aspectos internacionales, donde se ha transformado el sistema de vectores de poder entre bloques y Estados de todo el mundo, lo más decisivo que ha aportado a la humanidad ha sido la globalización a todos los niveles de la preocupación que la verdadera ciencia siente por el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera de la que vivimos.

La supervivencia de la humanidad está en juego. Es de desear que esta misma frase no sea repetida, año tras año, cada vez que en todo el mundo vayan sonando las campanadas que ponen fin a otro Año Viejo. Porque si es así, será ya tarde.