¿Y de qué lado estará el Rey?

Hace años, en plena guerra de Iraq – aquella que rechazábamos la mayoría de los españoles y que sólo le gustaba a Aznar – un periodista, entonces de referencia en Andalucía, tituló uno de sus artículos: ¿ Y de qué parte estará Dios? Me causó tanta impresión que hoy me he permitido parafrasear a Miguel Ángel Urquiza para hacer unas reflexiones sobre la situación política actual en España.

Ya sé, ya sé. Esto no ha sido una guerra, pero sí una confrontación política y económica, protagonizada por los cuatro partidos mayoritarios, y sobre todo por PSOE y Unidas Podemos. Y también sé que Felipe VI tiene muy limitadas sus posibilidades de intervenir en política. Pero la Constitución le demanda “ser símbolo de la unidad y permanencia “del Estado, “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones … y ejerce funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes”

En esta confrontación política y económica entre Sánchez y Pablo Iglesias ha habido de todo y los unos se echan la culpa a los otros de no haber llegado a un acuerdo. Después del gesto generoso e inteligente del líder de Unidas Podemos de apartarse al decirle el presidente en funciones el PSOE que con él no habría nunca gobierno de coalición, todo corrió a velocidad vertiginosa y nadie, nadie se explica cómo no fue posible el acuerdo.

Tal parecía que alguien tiraba de la cuerda con la que sujetaba a Sánchez para que no se avanzara. Algunos se han referido a “los dineros” en general y al IBEX 35 en particular. Digo yo que habrá habido más tela que cortar en lo sucedido estas semanas y estos días. Y la que queda hasta septiembre. Si no hay algún acuerdo y vamos a elecciones, la estampida a la abstención va a ser tremenda. Los ciudadanos están hartos de que les tomen el pelo. Y si se busca gobierno estable con la abstención del PP – de Ciudadanos no merece la pena ni hablar -y así se logra un apoyo más o menos explícito de los poderes fácticos, amén del suicidio político que, en mi opinión sufriría el PSOE, ese pacto impuesto o apoyado por alguno de esos y otros poderes produciría vergüenza y sería señal del poco músculo democrático de nuestra clase política. Parece que a algunos con tal de que Unidas Podemos se hunda no les importa mojarse hasta la cintura.

Por eso no es banal preguntarse de qué lado estará el Rey. Además de Jefe de Estado a título de Rey, Felipe VI es persona y ciudadano, con sus opiniones y sus intereses. Y sus posibilidades de influir, a base de moderar y arbitrar como señala la Constitución, no son insignificantes, ni mucho menos.

Ya sé, ya sé. El Rey reina, pero no Gobierna. Pero como decían los monárquicos de Don Juan, el Rey no gobierna, pero Reina.

Por eso no es falaz preguntarse. ¿Y de qué lado estará el REY?