Se llama terrorismo

Más de una vez, algunos exaltados que poco escuchan, me han acusado de sionista. Otros de propalestino y antisemita. Pues allá ellos. Admiré, y lo manifesté en ocasiones, a los promotores del sionismo que comenzó con el caso Dreyfus a finales de siglo XIX cuando cubría el caso un periodista judío. Pensó (ya en 1898 ), que la única manera de evitar persecuciones, discriminaciones y progromos, era que los judíos tuvieran su propio Estado. Alprincipio no le hicieron caso ni los propios judios.

Admiré también la lucha del ejército de la Agencia Judia, el Haganá, durante la guerra de la independencia de Israel, así como desprecié y me conmocioné al leer cómo actuaban los grupos de extrema derecha y extrema izquierda judios en esos días. El Stern y el Irgún. El Stern, por ejemplo, atacó una aldea árabe y asesinó hombres, ancianos, mujeres ( embarazadas y a la bayoneta) y niños.

Admiré la lucha de los palestinos cuando, abandonados por Jordania y otros “países hermanos”, fueron obligados a llevar las bombas a mano ( no tenían aviones) y a refugiarse en campos. Entendía algunas actuaciones del Gobierno de Israel para defenderse. Eran un Estado rodeado de países enemigos que lo que querían era arrojarlos al mar.Pero ¿Hasta donde se ha llegado hoy y en los últimos años?

Que no vengan ahora con cuentos de cohetes que salen desde Gaza o que son el único país democrático de Oriente Próximo. La desproporción es tan elemental que no hay que ser un estratega para echar cuentas. Obama reconoce el derecho de Israel a defenderse. ¿Así? De esta masacre solamente ganan Hamas, desde la óptica victimista y cuenta los muertos desde otra perspectiva y el Gobierno de Israel con su exhibición de fuerza superpoderosa en la zona, que también gana. Los grandes perdedores, la Autoridad Palestina, además, claro está, de los gazetíes encerrados en una madriguerra “fumigada” por los ejércitos israelíes, sin piedad y con saña.

Dicho lo anterior, la creencia de hace años de que estos ejéritos eran herederos del Haganá se desvanecen. Junto con su Gobierno, son los herederos del Stern, violento grupo de asesinos, y lo que practican es lo que practicaban aquellos: terrorismo. De Estado o no, ponganle el nombre que quieran. Y eso, con mayor o menor fuerza, es lo que apoyan los EEUU. Apoyan a un país que utiliza el terrorismo para obtener rédito político. Y no olvidemos que esos terrorista, ese Gobierno de Israel, – no confundir Gobierno con pueblo judio -tiene la bomba.