Respuesta a la carta de la XXIII promoción del ejército al Rey

Respuesta del coronel de infantería retirado José Moreno Gutiérrez sobre la carta que algunos miembros de la XXIII promoción de la Academia General del Ejército enviaron recientemente al Rey.

 

Es mi deber y obligación no esconderme y sí  dar  cumplida respuesta a cual es mi actitud ante los sendos escritos dirigidos por un grupo de compañeros Oficiales retirados del Ejército de Tierra a SM el Rey y al Presidente del Parlamento Europeo. Es claro que  representan solo a sus personas como cualquier otro grupo social.

En rigor se imponen dos reflexiones  dignas y necesarias de consideración:

Por un lado ha de atenderse al fondo sustantivo y contenido ideológico de ambos escritos, y por otro al concerniente a la legitimación activa de los firmantes de esos  requerimientos,  y a la  ausencia de apoyatura legal en el conducto elegido para la postulación, con olvido o desconsideración de la real Competencia y capacidad resolutiva de tan Altos receptores.

Quede antes clara constancia, ante eventuales terceros que lleguen a tener conocimiento más o menos interesado del asunto pero que exigirían, si se diera pública publicidad,  siempre información completa, objetiva y veraz sobre lo que se dice, y de quienes y cuántos son, y  de aquellos otros que guardamos un cauto y prudente silencio que digo no significa ni unánime aceptación  o de unidad de pensamiento expuesto,  ni tampoco actitud crítica contraria o condenatoria.

Pero  sí manifiesto que los escritos son, a mi humilde parecer, de estricto contenido político-ideológico,  que  se presentan a trámite en nombre de una mayoría, como digo, por lo menos difusa e inconcreta en lo relativo a representación, donde se especula con hechos y voluntaristas valoraciones de  intenciones indecentes que se imputan sin más al actual Gobierno, y se vaticinan  finales tremendos para nuestra Patria España si no se siguen y obedecen sus deseos frente al legítimo, democrático y constitucional  de ese Ejecutivo que pese a los errores que comete y va a cometer, “es el que es” por causa  de la Voluntad General constitucional. 

No entro desde luego en el análisis puntual de esas afirmaciones, imputaciones y finalidades que se atribuyen a los que ostentan el Poder que harían muy extenso este mi escrito, y porque su tratamiento sería estéril en  resultados colectivos benéficos, y sí  reiterativo de las respectivas posiciones ya sabidas, y porque no voy a expresar públicamente mi posición valorativa que guardo para mí sin deberme  más que a mi conciencia.

No suscribo los escritos, o sea que no los hago mios, porque entiendo que los españoles tienen problemas vitales muy graves, alejados y ajenos a la retórica partidaria, y distantes de la baja política en general, y sobre todo porque no tengo afinidad a ningùn partido que pueda representar ambición o interés lejano al BIEN COMUN.

En los referidos escritos no se hace la final y obligada Petición o Solicitud subsiguientes así  como las Medidas a adoptar por SM el Rey y el Parlamento Europeo ante tal relato de Hechos y Consideraciones, y es que es sabido que el Parlamento Europeo solo goza de Competencia Legislativa para asuntos de la Unión, de Competencia de Supervisión y control político de sus Instituciones, y del examen de las peticiones  ( art 227 del TFUE) de los ciudadanos e investigaciones sobre asuntos propios de la UE,  y también de la propia Competencia Presupuestaria.

Por otro lado la Competencia y atribuciones del Rey de España es por todos conocida sin que sea necesario entrar en más detalle.

Lo que es evidente, y no ha de olvidarse, es que la SOBERANÍA reside en el Pueblo Español que ha suscrito la CE de 1978 según su art 1 , y de la que han surgido los Tres Poderes  del Estado, y que por ello ni SM el Rey ni el Parlamento Europeo tienen competencia, ni siquiera compartida, para atender y tramitar esos escritos de manifestación de deseos e ideas, ni dictar Resolución efectiva alguna de obligado cumplimiento.

Jose Moreno Gutierrez (27/11/2020)