Reciprocidad

Y, de repente, Arsenio abrió la boca y pronunció las palabras mágicas: “no hay sueldo que pague la labor, entregando su vida, que hacen los guardias civiles a lo largo y ancho de España y, asimismo, fuera de nuestro territorio”. Quizás por eso, porque no hay sueldo que lo pague, siguen siendo los peor remunerados. Bien es cierto que las afirmaciones del jardinerito no son algo raro. No recuerdo ningún Director General de los que he conocido, desde Aramburu Topete, que no haya realizado declaraciones iguales o parecidas. Por desgracia, ninguno ha llegado más allá de los lamentos propios de politiquillo que desea agradar a todos sus oyentes.

Pero en esta ocasión, mi comentario es sobre lo expuesto por Fernández de Mesa en su visita a su querido Ferrol, de su querido Caudillo. Y, claro, no puedo por menos que expresar mi malestar ante un responsable que ha tenido tiempo de sobra para arreglar tal insuficiencia monetaria (según su propia versión). Porque debemos recordar que ciertas cantidades dinerarias que perciben los guardiaciviles dependen directamente de su decisión personal, léase ‘productividad’. Y aunque se puede argumentar que con eso no cruzamos el abismo que nos separa de las nóminas de los cuerpos autónomos y de muchos locales, de igual modo podrían acabar con las diferencias existentes con nuestro Cuerpo Hermano, la Policía Nacional. Y ello, quieras o no, sería un estupendo comienzo.

Pero claro, hay que saber leer entre líneas y darse cuenta que el discurso tan pretencioso como gratuito del ‘inflacurriculums’ -permítanme el palabro-, obedece más bien a una mera cuestión de reciprocidad. Cuenta la noticia aparecida en los medios, que Arsenio respondió de tal guisa al ser preguntado por la iniciativa de varias asociaciones de la Guardia Civil, a través de la que solicitan que el salario de sus miembros se equipare al del resto de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Y aquí entra en juego el pago de favores. Lo que no va a hacer el Arsenio es dejar en mal lugar a sus palmeros por tres razones principales. Porque quedaría fatal mantener una postura contraria a un aumento salarial, siendo el colectivo más desfavorecido en ese campo. Porque, al fin y al cabo, no le va a costar nada ni a él, ni a su partido, ni a las arcas públicas su posicionamiento. Y porque envía un mensaje a los guardiaciviles en el sentido de que así se hacen las cosas, sin manifestaciones, sin levantarse de la mesa, sin reivindicaciones altisonantes. Siendo buenos chicos y recogiendo firmas en internet puedes contar con el apoyo expreso de la persona que más nos ha quitado desde que España es un Estado de Derecho.

Qué lástima que, como siempre, al Arsenio y sus acólitos les salgan mal las cuentas. Teniendo presente la cuestión de equiparación salarial es una reivindicación de la AUGC desde tiempos en que no había otras asociaciones que asumieran nuestro guión, o gran parte del mismo, como suyo, la aseveración del ferrolano no deja de ser un espaldarazo a la‪#‎MareadeTricornios‬, sin ir más lejos. Quizás hasta debiera de agradecérselo… No, va a ser que no. ¿Cómo puedo agradecer nada a una persona que, cuando ha tenido la oportunidad de cambiar las tornas en la normativa que rige el Complemento de Productividad, lo que ha hecho en realidad es incrementar las remuneraciones un 10% a partir de la Escala de Suboficiales, mientras volvía a recortar las nóminas de los que se juegan la vida en la calle?

¿Saben a lo que me recuerdan estas declaraciones de ahora? Pues a lo mismo que dijo en septiembre pasado, cuando se comprometió con los palmeros a promover una subida en el CES que perciben los miembros de la Benemérita. Los memos no tardaron un ápice en salir alardeando del amparo conseguido a una iniciativa que ni siquiera era suya, sino que era nuestra, quedando sumamente en ridículo, no solo por intentar vender como propia una idea ajena, también porque mientras aullaban de placer ante su pírrico logro, la mayoría parlamentaria del partido político de quien les había engañado estaba rechazando expresamente esa posibilidad en la Cámara Baja. Ante ese ridículo qué menos que tratar de congraciarse con sus socios a través de lo único en lo que están de acuerdo: la subida del sueldo. Y qué menos (qué memos), que obtener el respaldo de la persona que tiene las nalgas lustrosas merced a las lenguas de los tramposos… porque no son memos, aunque nadie podría distinguir la diferencia.