Patria y unidad popular

Al filo de la noche del 25M, desde París, escribía un correo electrónico al pequeño grupo de compañeros militares que impulsamos el Colectivo ANEMOI. Les transmitía mis primeras impresiones:

“En primer lugar felicitarnos. Hundimiento del monárquico bipartito y avance general de la izquierda en todo el Estado.

En segundo lugar sorpresa por la fuerza con que sopla la componente 15M de nuestros vientos: los vientos del pueblo. Pablo Iglesias ha sabido conectar con ese espíritu y ha tenido el talento político de transformar parte de ese movimiento en un instrumento político. Es probable que mucha gente, que los habría votado, no lo haya hecho por razones de “voto útil”. En las próximas elecciones ya no tendrán ese temor.

El “NO NOS REPRESENTAN” se ha expresado de forma rotunda. Es un fenómeno al que deberíamos prestar mucha atención. En particular por su carácter asambleario, los ya famosos círculos, entre los que al parecer hay círculos militares. Como sabéis “Podemos” ha tenido reuniones con AUME.

Izquierda Unida, que incorpora la tradición de lucha del movimiento obrero, ha multiplicado por tres sus votantes, pero tendrá que espabilar. Los fenómenos burocráticos, las oligarquías de los partidos, generan mucha desconfianza entre el pueblo llano.

Diego Cañamero también ha sabido impulsar un movimiento, que tiene raíces más profundas, y cuyo lema conecta con el espíritu libertario del pueblo andaluz: Tierra y Libertad.

En Catalunya, Esquerra Republicana pasa a liderar el proceso de ruptura con el Estado borbónico, desplazando a la alta burguesía catalana de ese papel. Pienso que es un asunto de la máxima importancia a la que deberíamos prestarle mucha atención.

También en Euskadi la izquierda ha avanzado considerablemente. EH Bildu pasa a ser una fuerza hegemónica a la que deberíamos también prestar atención, superando prejuicios muy enquistados, aunque quizá debamos hacerlo con cierta prudencia.

Nuestra causa es la futura República federal o confederal. Seamos catalizador del pensamiento militar republicano. Debemos implicarnos a fondo con todas las fuerzas progresistas de izquierda, tratar de ser una referencia influyente del pensamiento militar republicano, pues es probable que éste se desarrolle con fuerza en los próximos meses.

Os pido que corrijáis y ampliéis estas modestas reflexiones, hay que seguir actuando.”

Todos los compañeros del colectivo militar ANEMOI compartimos un mismo ideal: el pueblo. Por lo tanto, asumimos el concepto de patria que nos legó Don Antonio Machado:

“Sabemos ya que no se puede vivir ni del esfuerzo, ni de la virtud, ni de la fortuna de nuestros abuelos […]. Somos los hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo está por hacer. He aquí lo que sabemos. […] Sabemos que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo. El pueblo que la descuida o abandona, la pierde, aunque sepa morir. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra; que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril, que tanto puede ser nuestra como de los buitres o de las águilas que sobre ella se ciernen. […] No sois patriotas pensando que algún día sabréis morir para defender esos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el árbol o con la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero a esos parajes sombríos y desolados donde la patria está por hacer.”

Antonio Machado, en sus últimos días, enfermo y aterido, cruzaba a pie la frontera hacia el exilio, hacia la libertad. Murió pocos días después en un pequeño y bello pueblo francés, junto al mar, próximo a la frontera: Colliure. Una modesta lápida recuerda hoy el lugar donde yacen sus restos.

Estoy convencido que una inmensa mayoría de nuestros compatriotas anhelan un proceso constituyente desde abajo, desde el pueblo llano. Las marchas de la dignidad del 22M -su impulso democrático, expresado en parte en las urnas- posibilitarán en gran medida una convergencia de fuerzas populares hacia la proclamación de la III República federal. Nadie va a parar esta inmensa marea de ilusión. Los militares republicanos contribuiremos pacíficamente, con gallardía y valor, a esa patriótica tarea.