Militares contra la Covid-19

Publicado en Lavanguardia.com

Los militares se han convertido en una herramienta fundamental del Estado para luchar contra esta maldita Covid-19. Hay sectores molestos por su protagonismo. El antimilitarismo español viene de lejos. No sólo entre sectores independentistas. En el resto de España, en menor medida, también existen ambientes donde los militares no son bien recibidos de forma inconsciente. Por ello es muy interesante, aprovechando la lucha contra la pandemia, la relevancia que el Gobierno de Sánchez les ha dado. No hay mejor campaña de comunicación.

En España hay cosas que no pueden hacer ni la derecha ni la izquierda, sino todo lo contrario. No sería la primera vez. Si alguien tenía que visualizar de forma pública el valor de las fuerzas armadas, era un gobierno socialista. Y mucho mejor en colaboración de una formación como Podemos. Las críticas que le hubieran caído a un gobierno de Rajoy de haber permitido tanta presencia mediática de mandos de las fuerzas de seguridad en momentos de máxima audiencia televisiva habrían sido de órdago.

Si alguien tenía que visualizar de forma pública el valor de las fuerzas armadas, era un gobierno socialista

Sin embargo, un día las evidencias se muestran como son. No es la primera vez que los militares han solucionado problemas causados por desastres naturales. Sin ir muy lejos, en el año 2000, cuando unas inundaciones en El Vendrell dejaron aislado al barrio de Sant Salvador, fueron soldados del cuartel de ingenieros de Salamanca los que construyeron los puentes desaparecidos. Hasta el alcalde, el convergente Benet Jané, agradeció el trabajo. De eso hace 20 años. Pero el pasado lunes también fue el ejército quien finalizó los trabajos del puente sobre el Francolí destruido por una DANA, con el agradecimiento del alcalde de Montblanc, el republicano Josep Andreu.

Europa, no ha sido una excepción. Todos los estados de la UE han utilizado de forma inmediata, normalizada y sin críticas la intervención de sus fuerzas armadas. Italia llegó a más. Como explicaba en este diario Enric Juliana, “lo que no consiguió Stalin, lo facilitó la pandemia”. Italia solicitó ayuda a Rusia en material médico y especialistas, y fue un convoy ruso quien lo acercó a la Lombardía.

Esta rutina es contradictoria con las afirmaciones de los consellers Buch, Vergés y otros rechazando la presencia del ejército, imagino que por español, en Catalunya. Este sinsentido tiene una respuesta: perdonen que la califique de antropológica. En Europa fueron los militares los que liberaron a la población del horror nazi y en España tuvimos 40 años de dictadura militar. Esa percepción antigua es la que utiliza el independentismo para rechazar de forma injusta su presencia.

Sin embargo, las fuerzas armadas españolas llevan, desde su entrada en la OTAN, un proceso de modernización y cercanía por encima de la media. Las imágenes de miembros de la UME, con sus gorras mostaza, desinfectando residencias de ancianos o construyendo hospitales de campaña serán de las que queden en el archivo visual de este confinamiento.

¿La imagen del Ejército sale reforzada de la crisis del Covid-19?