Trajes militares contra guerra química

“Para ponerse un traje, no hace falta hacer un máster”. Consejero de Sanidad de Madrid, dixit. Me cuenta un suboficial de nuestras Fuerza Armadas, que pasó varios meses en Afganistán, cosas sobre el protocolo y el uso práctico de los trajes NBQ ( Guerra Nuclear, Bacteriológica y Química) que avalan el calificativo de miserable, como el más suave que se me ocurre, al pensar en el señor consejro de Sanidad de la Comunidad cuyo nombre omito adrede por un problema de náuseas.

Ha dicho el personaje que para ponerse un traje de esos “no hace falta hacer un máster”, al referirse a las críticas por la falta en el seguimiento de protocolos que han llevado a la auxiliar de enfermería contagiada por el ébola y que a la hora de escrbir estas líneas se debate entre la vida y la muerte. Esa ha sido una de las “lindezas” execrables de un clasista que puso en duda la enfermedad de Teresa pues no estaría tan mal cuando “ se fue a la peluquería”. Lo cierto es que este personaje o personajillo deleznable, que manifiesta su soberbia cada vez qe habla, no es mas que el reflejo de un sector de la casta política como la que nos gobierna y que siempre culpa a las víctimas.

Pero volviendo a lo del traje y el “máster”, y como me cuenta mi amigo y compañero suboficial, los militares siguen un protocolo estrícto para la seguridad en casos de riesgo de contaminación. Se colocan siempre el traje de dos en dos y el tiempo record, en su unidad en aquellas tierras, estaba en quince minutos. Porque alli se contemplaba como riesgo cierto la posibilidad de una ataque con armas químicas y se probaban los trajes para practicar por si era necesario su uso. Despues de colocarlo con ayuda, se debía supervisar si todo estaba correcto sin que un milimetro quedara expuesto a una posible introducción de la amenaza. Después, al quitarlo, otra persona ayudaba. Era lo que se conocíacomo el Equipo de Protección Individual. (EPI) que existe en otros sectores con riesgo de contaminación química o bacteriológica.

¿Acaso se ponía y quitaba el traje sola esta enfermera? ¿Quien rompio los protocolos ¿ Se explicaron? Y así, pregunta tras pregunta. En las tertulias he escuchado muchas veces la frase “Lo primero que hay que hacer es…” seguido de sesudos análisis sobre la investigación, las consecuencias intenacionales, las responsabilidades de no se sabe quien…Pero nunca he escuchado lo primero que hay que hacer es “curar a la enferma”. Es una obviedad, ya lo se, pero lo otro también lo era y mira que mareaban la perdíz unos más que otros, claro.

Ahora con lo que nos encontramos es con un ejemplo miserable, soberbio y clasista de de una casta política como la que nos gobierna, que ha venido, además, a decir que él dimitirá cuando le de la gana. Si eso no es soberbia, que vengan los dioses a verlo. Lo de miserable y clasista se cae por su peso.