La pedagogía democrática en las fuerzas armadas

Publicado en Público.es

Presentada por el Grupo Parlamentario Socialista, se ha aprobado recientemente, en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, una proposición no de ley (PNL) por la que se insta al Gobierno a otorgar, a título póstumo, la Cruz del Mérito Militar a Juli Busquets, principal impulsor de la Unión Militar Democrática (UMD), por sus sacrificios personales y profesionales y su alta conciencia democrática. La PNL concluye pidiendo que se fomente, entre la población en general y las fuerzas armadas en particular, el conocimiento del legado y las aportaciones de la UMD en la transición.

Tras diversos intentos fallidos, en diciembre de 2009, el Gobierno Zapatero hizo pública una Declaración Institucional de reconocimiento oficial de la labor realizada por los militares demócratas en la transición política, con especial mención a la UMD. Se daba así cumplimiento a otra PNL, promovida entonces por Izquierda Unida, en la que se emplazaba al Gobierno a rendir homenaje a los miembros de la UMD y “hacer públicos con precisión sus sacrificios personales y profesionales”. En febrero de 2010, se simbolizó el reconocimiento oficial tributado al colectivo en la concesión de cruces al mérito militar y aeronáutico a catorce militares procesados por su pertenencia a la UMD. Las condecoraciones fueron impuestas por la ministra de Defensa, Carme Chacón, en un acto solemne en el ministerio, con presencia de los máximos jefes militares.

Fueron condecorados los miembros de la UMD expulsados del servicio, encabezados por el coronel Luis Otero, fallecido el pasado mes de junio, y otros oficiales condenados a penas de prisión o cuyos procesos fueron archivados. Entre ellos, y por una aplicación restrictiva del concepto de procesado a estos efectos, no se incluyó al coronel Busquets, pese al cumplimiento de seis meses de prisión en el penal militar de El Hacho (Ceuta) y tratarse del promotor de la organización en los cuarteles de Barcelona. Por tanto, esta proposición parlamentaria hay que saludarla como un acto de justicia y memoria.

La UMD fue un grupo militar disidente, insertado en los movimientos de oposición antifranquista del momento, que recibió el impulso definitivo para su organización formal con el impacto de la Revolución de los Claveles de 1974. De hecho, los entonces comandantes Julio Busquets y Luis Otero, compañeros de promoción en el Arma de Ingenieros del Ejército de Tierra, viajaron ese verano a Lisboa para tomar contacto con los “Capitanes de abril”. Conscientes de las diferencias entre ambos procesos nacionales, la UMD rechazó siempre la vía de las armas y se propuso simplemente persuadir a sus compañeros de la necesidad de desvincular al Ejército de la dictadura para allanar el camino de la recuperación de las libertades democráticas y la integración en Europa.

El ideario de la UMD planteaba el retorno a su quehacer de militares profesionales, una vez realizada su labor de acompañamiento de las fuerzas políticas y sociales de oposición democrática. Tal propósito fue estrictamente cumplido con su disolución, unos días después de la celebración de las primeras elecciones democráticas, en junio de 1977. Sin embargo, la presión chantajista de los generales ultras consiguió que los militares demócratas fueran precisamente el único colectivo que no recibió la amnistía plena. Los gobiernos socialistas, que habían optado por una reforma progresiva de los llamados poderes fácticos, no mostraron diligencia para una rápida rehabilitación profesional, que llegó -ya demasiado tarde- en la nochebuena de 1986, haciendo inviable de facto su vuelta al servicio activo. Se consumó así esta paradoja hiriente de nuestra democracia.

Juli Busquets fue un militar demócrata comprometido con la justicia social. Su conciencia crítica con la mentalidad militar reaccionaria comienza ya en los años cincuenta cuando era un joven teniente. Busquets tenía pasión por la docencia y la instrucción pública como demuestra su entusiasmo por la formación de los soldados de reemplazo, su labor de profesor en las prácticas de los alféreces de la milicia universitaria y sus clases en la Universidad de Barcelona. El capitán Busquets, doctorado en Ciencias Políticas, contribuyó, desde una perspectiva liberal, a la renovación de la sociología militar española con su ensayo sobre el militar de carrera en España, donde analiza a las generaciones de oficiales y el hermético mundo del ejército franquista.

La aportación fundamental de la UMD al proceso de transición política fue su activa labor de concienciación democrática en los cuarteles, denunciando el papel indigno asignado por la dictadura a las fuerzas armadas. Su legado más valioso quizá sea conceder la debida importancia a la pedagogía democrática en el sistema militar. En este sentido, hoy pueden identificarse, al menos, tres líneas de acción pendientes de desarrollar en nuestro país: la incorporación de los valores constituciones a los institucionales de la organización castrense, la integración de la historia -hechos y méritos- de los militares republicanos en la historia de los Ejércitos y la Armada, y la adaptación del ejercicio de la profesión militar a los estándares de una democracia europea avanzada.

En el franquismo, se cultivó un concepto del honor militar, coherente con la naturaleza del régimen, que, de forma integrista, ha tratado de defenderse también en democracia, sin que se haya opuesto contrapeso alguno. La firma, por parte de militares formados en democracia, de un manifiesto elogiando la figura “militar” del dictador tal vez se explique precisamente en la pervivencia extemporánea de este concepto de la moral militar. En un sistema democrático el honor militar sólo puede ser objetivado con la falta a los deberes profesionales. Los militares, como el resto de los ciudadanos, han de asumir en su código deontológico los valores constitucionales -es decir, aquellos mencionados en el Preámbulo de la Constitución- y, en sentido contrario, rechazar los que se opongan.

En el año en que celebramos el 40º aniversario de la Constitución, el fomento del legado de la UMD, unido al tributo a la memoria del coronel Busquets, creemos que no puede tener mejor encaje que extender la pedagogía democrática en las unidades y centros docentes militares, aunque sea con varias décadas de retraso.

Fidel Gómez Rosa es sufoficial mayor de Aviación, doctor en Ciencias Políticas y licenciado en Derecho y en Historia.  Miembro de la Asociación Española de Historia Militar (ASEHISMI).