Incumplimientos de la ley de tropa. ¿Nos toman el pelo?

 

A la tropa nos echan a los 45 años, lo dice la ley de tropa y lo cumplen. Si lo solicitas, te hacen RED al echarte pagándote 600 euros por ello, lo dice la ley y lo cumplen. Así que a los 45 años te ves en la calle porque lo dice la ley. Lo que pasa es que la ley de tropa no solo dice que te echan a la calle, corta ley sería, dice muchas cosas más, por ejemplo, en su artículo 16 dice:

“Formación y promoción profesional.

1. La formación en las Fuerzas Armadas garantizará que los militares profesionales de tropa y marinería puedan adquirir, actualizar o ampliar sus conocimientos para un mayor desarrollo personal y profesional. A tal fin se les facilitará la obtención de titulaciones y acreditaciones del sistema educativo general, en especial el título de técnico correspondiente a la formación profesional de grado medio, los certificados de profesionalidad y la mejora de su cualificación a través de la formación ocupacional.

2. Se les facilitará de forma prioritaria formación en áreas relativas a las tecnologías de la información y las comunicaciones, prevención de riesgos laborales, medio ambiente, así como cursos para la obtención de los permisos de conducción y aquellos otros que se consideren de interés para su desarrollo profesional.”

Este artículo de la ley de tropa no lo cumplen y no sería difícil hacerlo. Si este artículo lo sumamos a la ley de educación y al RD 1224/2009, de 17 de julio, de reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral. Podrían cumplirlo para la mayoría de nosotros sin mover una sola coma de las leyes y para todos con ligerísimas modificaciones. Pero no lo hacen. ¿Y sabéis qué es lo peor? Que oficiales y suboficiales si obtienen sin problemas convalidaciones, pero nosotros no, pese a que la ley obligue.

Si cogemos el artículo Artículo 15 pasa tres cuartos de lo mismo, fijaros lo que dice en su segundo párrafo:

“Promoción interna.

Igualmente se les facilitará la participación en los diferentes procesos de promoción a la enseñanza militar de formación, para la incorporación a las escalas de oficiales de los cuerpos generales y de infantería de marina, dentro de su ejército, con la reserva de plazas que establezca el Consejo de Ministros.”

El artículo es claro ¿Verdad? Pues fijaros lo que pasó en la convocatoria de intendencia del pasado año, Requisitos por edad:

“– Ingreso directo para adquirir la condición de militar de carrera: Sin límite de edad máxima.

– Promoción para cambio de escala y cambio de cuerpo: 40 años, excepto los Suboficiales de los Cuerpos Generales y de Infantería de Marina, que están exentos de los límites de edad.”

No parece que quieran facilitarnos en exceso las cosas, más bien al contrario. Para el acceso directo no ponen ningún límite de edad y a nosotros nos ponen el límite de edad en cuarenta años, Dejando fuera a los compañeros que están entre los 40 y 45 años. Una discriminación para la que no hay ningún motivo, ni legal, ni operativo, ni técnico. Sinceramente, este parece un agravio intencionado.

Seguimos, Artículo 21. “Medidas de incorporación laboral.

1. A los militares profesionales de tropa y marinería se les facilitará, durante su permanencia en el servicio activo, los medios necesarios de orientación, impulso y apoyo para su plena incorporación al mundo laboral, al término de su compromiso con las Fuerzas Armadas. Con este propósito se desplegarán acciones de formación ocupacional que complementen los perfiles profesionales que faciliten su acceso al empleo. Se desarrollarán programas de autoempleo y medidas de apoyo a la viabilidad de estas iniciativas.

2. El Ministerio de Defensa gestionará y convendrá con instituciones públicas y entidades privadas acciones orientadas a la incorporación laboral de los militares profesionales de tropa y marinería.”

El artículo 21 se incumple entero, no hay ni orientación, ni apoyo, ni impulso. En veinte años de servicio y tres destinos, los únicos cursos que he visto con vistas a la formación ocupacional, son los que hacían para sacar el carnet de conducir “C”, y hace años que no salen.

No sé si recordáis la huelga de examinadores de tráfico, la huelga se terminó cuando el gobierno cedió. Uno de los puntos del acuerdo fue que se aumentaría la plantilla de examinadores y en todos los medios salió que el gobierno iba a cubrir parte de esas plazas con los militares temporales y con los RED, salieron infinidad de artículos contando esto. Os enlazo uno de ellos, pero si hacéis una búsqueda en google veréis que hay muchísimos: https://www.elconfidencialdigital.com/defensa/Avalancha-consultas-militares-examinadores-DGT_0_2969703011.html Al ver estas noticias pensamos que por fin empezaban a cumplir la ley, concretamente el punto dos del artículo 21, pero cuando salió la convocatoria…, resultó que las plazas ofertadas eran para militares de carrera. El humo de que las plazas iban a ser para nosotros salió en todos los medios, la realidad de las plazas cuando las ofertaron no salió en ningún lado.

Estos tres ejemplos de artículos de la ley que se incumplen, no son los únicos, hay muchos más. No se cumple el 20 de acceso a las administraciones públicas, no se cumple el 14 de cambio de especialidad, no se cumple lo expuesto en el preámbulo… Cómo veis la lista es larga en una ley que solo tiene 21 artículos. La indolencia del mando y del gobierno es evidente en lo que se refiere a la tropa. Pero los tres artículos que os he expuesto con más extensión no son solo achacables a la típica indolencia inherente al generalato. La impresión que da al ver la forma en la que se incumplen, es que se ríen de nosotros.

Decía la ministra de defensa cuando anunció la creación de la subcomisión de tropa en el congreso (una subcomisión que ya va para el año y medio “trabajando” y sin visos de acabar algún día) que sabíamos lo que firmábamos, que no cabían las quejas. ¿Pero sabían ellos lo que nos hacían firmar? Las leyes son vías de dos direcciones, nosotros tenemos la obligación de cumplirlas, pero la administración también.

La falta de respaldo a nuestras asociaciones y las limitaciones que estas sufren por una Ley de Derechos y Deberes muy restrictiva, son causa fundamental de que ni el mando ni la clase política hayan tenido la más mínima incomodidad y hayan podido desentenderse de esta manera de nuestro colectivo.

Ha llegado la hora de movilizarse, de tener voz propia, de exigir el mismo trato que el resto de empleados públicos, el mismo que el resto de militares al menos.

No cometamos el error de dejar que otros lo hagan por nosotros.