Deber de neutralidad

Publicado en Elpais.com

Uno de los principios fundamentales de una sociedad democrática es el de ceder el monopolio de la fuerza a los cuerpos encargados de la protección de los ciudadanos y de la defensa del Estado. Por este motivo, los militares tienen limitado el derecho a la libertad de expresión, desarrollado después en una ley orgánica. Limitada no quiere decir suprimida, pero sí deben cumplir con un deber de “neutralidad política y sindical” por el que, según el texto legal, “el militar no podrá pronunciarse públicamente ni efectuar propaganda a favor de opciones políticas”. Deben servir a todos los ciudadanos y a cualquier Gobierno por encima de su credo o ideología.

Los militares jubilados que mostraron su apoyo a Franco tienen, en cambio, el mismo derecho a la libertad de expresión que cualquier otro ciudadano. Pero desde el momento en que ponen junto a su nombre el rango que ocupaban deberían estar obligados a mantener su neutralidad, sino legal sí moralmente. En las últimas décadas, el Ejército se ha convertido en una de las instituciones más respetadas por los españoles, tanto por su labor en misiones internacionales como por su escrupulosa defensa de los principios democráticos, entre ellos la neutralidad política. Una desafortunada carta no debería empañar este legado.