¿Ya podemos reírnos del 23F?

El 20 de Noviembre de 1981 se dieron cita en la cripta del Valle de los Caídos Jaime Miláns del Bosch y Antonio Tejero, a los que habían dado un permiso carcelario para acercarse a la tumba de Franco. Una presencia espectral rebotó en ese momento entre las bóvedas de la cripta. Era la voz aflautada del invicto caudillo, un rumor lejano y fantasmal.

—…eeero,…eeero

Miláns le dijo entonces a Tejero.

Antonio, es por ti.

Este se acercó a la lápida, aguzó el oído y escuchó una voz nítida que decía:

—Chapuceeeros, chapuceeeros,…

—No, Jaime, que es por los dos— le respondió Tejero.

No iba mal tirado aquel chiste de inicios de los ochenta. Sin echar la vista a los meses previos, tan solo deteniéndonos en el mismo lunes 23 de febrero de 1981, podremos sacar una ecografía de lo que afortunadamente fue una monumental chapuza, más propia de una película de Pajares y Esteso que de militares de alto rango, espías y jefes de estado mayor.

1)     El general al mando de la División Acorazada Brunete (DAC), clave para que el golpe triunfase, se entera tan solo tres horas antes de que tiene que sublevarse. De inicio ya no parece que la cosa esté “atada y bien atada“.

2)     Ese general, José Juste Fernández, tenía fama de algo dubitativo. Por eso se lo llevan de maniobras al campo de San Gregorio (Zaragoza) y lo alejan de la unidad para que otros militares arrastren a la DAC si su jefe duda.

3)     Su jefe de estado mayor, el coronel José Ignacio San Martín, piensa en aprovechar el viaje a Zaragoza para ir poco a poco ganándolo para la causa. Con ese fin se desvían a Alcalá, a la sede de la Brigada Paracaidista (BRIPAC), que está de fiesta de aniversario, y donde otros generales y coroneles afectos tratarían de convencerle.

4)     Entre estos facciosos está Alfonso Armada, recientemente nombrado Segundo JEME y “armadanzas del golpe, su principal instigador y beneficiario, puesto que le colocaría como Presidente del Gobierno.

5)     Ese encuentro clave nunca llega a celebrarse. La razón es que Juste y San Martín no iban con el uniforme de gala (camisa blanca y corbata negra) sino con uniformidad completamente caqui, y por ello un sargento no les deja acceder hasta que se cambien.

6)     Mandan entonces a unos soldados a buscar camisas blancas de su talla y corbatas negras a un almacén mientras esperan a la puerta. Juste sigue sin saber que hay un golpe en marcha para esa misma tarde que depende de él.

7)     Tras 40 minutos de espera y sin que aparezcan las camisas y las corbatas, Juste se cansa y cabreado le dice a su jefe de estado mayor que continúan viaje a Zaragoza. San Martín duda si desvelarle la importancia real de la visita, pero eso sería descubrir toda la jugada sin tener el apoyo de Armada para vencer su posible resistencia y desiste de ello.

8)     Por si algo fallase los conjurados tenían un plan b, el General Luis Torres Rojas, pero este tampoco sabe que ese día se va a dar el golpe.

9)     Torres Rojas se encuentra en A Coruña, a donde ha sido enviado a modo de castigo precisamente por sus veleidades involucionistas cuando mandaba la DAC. Los conspiradores piensan que él la puede sublevar si Juste se hace el remolón. Ajeno a todo esto, Rojas se encontraba practicando atletismo sobre las pistas de tartán del estadio de Riazor cuando tratan de localizarlo a la desesperada en el Gobierno militar. Debía ser el único español que por entonces se dedicase al footing.

10)  Cuando por fin dan con él, el comandante Pardo Zancada le pide desde Madrid que se venga pitando sin darle muchas explicaciones. Busca un avión. Por suerte hay un par de asientos libres. Llega a Barajas a las dos de la tarde, a tan solo cuatro horas del golpe. Lo va a recibir el propio Pardo Zancada, quien le pone al tanto de todo.

11)  Mientras, en Valencia, Miláns sigue convencido de que su ascendencia (teniente general, héroe del Alcázar, de la División Azul, diplomado en estado mayor de los tres ejércitos, medalla militar al mérito individual, etc, etc) le va a permitir levantar a todas las capitanías con solo hacer sonar su voz por teléfono, emitir un bando y sacar los tanques a la calle. Por eso, y para evitar alguna indiscreción, prefiere no sondear a nadie. Años después manifestó desencantado desde prisión: Creí que sería como decir “A mí la legión”.

12)  Solo a media mañana (según una reciente versión recogida por Roberto Muñoz Bolaños) se decide a telefonear a Pedro Merry Gordón, Capitán general de Sevilla, otro de los generales ultras. Sin embargo, Miláns no contaba con los celos de su compañero de armas, algo más habitual de lo que parece en esos años. Merry Gordon se le rebota al Capitán General de Valencia, que no sale de su asombro. Le dice que cómo le puede avisar a solo unas horas del golpe, que además él tiene mayor antigüedad en el escalafón para dirigirlo.

13)  Merry Gordon cuelga el auricular de malos modos y coge del mueble bar una botella de ginebra que ya no soltará en todo el día. Su afición por esa bebida era muy comentada en los ambientes castrenses, donde es conocido como Pedro Ginebra Gordons. Para cuando Tejero asalte el Congreso ya está casi desactivado. Quien tendría que ocupar su puesto es un general de apellido cervantino, pero este ha quedado esa tarde para ir al cine con una amiga. En realidad no se van al cine, sino que se citan en la habitación de un hotel, y hasta horas después no pueden comunicarse con él. En ese trascendental lapso de tiempo se hace cargo de la gestión de la región militar el general Gustavo Urrutia, primer jefe de estado mayor de Gordon, que ayudará a evitar la sublevación de la capitanía.

14)  Su hermano, Emilio Urrutia, es casualmente jefe de estado mayor de la III Región Militar (Valencia), a la que se ha incorporado recientemente, pero como Miláns no se acaba de fiar de él, lo mantiene ajeno a la conspiración. Cuando descubra el pastel, la conexión telefónica de los dos hermanos Urrutia ayudará a evitar males mayores.

15)  El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero es el encargado de activar la espoleta del golpe ocupando el Congreso. Es lo que le han encargado Miláns y Armada. Pero hay un pequeño problema: no tiene mando de tropa ni destino tras su anterior intentona, la Operación Galaxia. Por ello se dedica esa mañana a buscar a la desesperada un grupo de 300 guardias dispuestos a asaltar el parlamento y dar un golpe de estado. Vamos, algo rutinario, que se puede improvisar sobre la marcha, parecido a ir de maniobras o de camping.

16)  Se presenta en el Parque de Automovilismo de la Guardia Civil y contacta con el coronel al mando, Miguel Manchado, con evidentes querencias golpistas, pero incluso a él aquello suena a algo improvisado (y no es de extrañar). Echa entonces un cable un agente del Cesid, el capitán Gómez Iglesias. Es el abuelo del que luego será conocido como El Pequeño Nicolás. Se podría decir aquello de “de casta le viene al galgo“.

Manchado manda formar la tropa. En el patio de armas les arenga Tejero, que no tiene mando sobre ellos pero que impone su ardor guerrero. Les dice que hay que ir al Congreso a salvar a España y al rey.

17)  En ese momento Tejero llama a Fuenlabrada donde están aparcados los seis autobuses comprados de tercera mano con el dinero proporcionado por el exgeneral Iniesta Cano para transportar a los asaltantes, pero al darle los conductores al contacto resulta que ninguno de los autobuses arranca. Les han dado el palo.

18)  Tejero se desespera y vuelve a pedir otro favor al coronel Manchado. Ya solo falta hora y media para que se produzca la sesión de investidura de Calvo Sotelo y sigue sin poder salir siquiera del cuartel. Le pide seis conductores y seis autobuses. Lo primero lo consigue relativamente fácil. Lo segundo es más complicado. Siguen corriendo los minutos y Tejero nervioso mira una y otra vez el reloj mientras maldice su mala suerte.

19)  Finalmente, en un taller de reparaciones dependiente del Parque, aparecen los autocares y salen escopetados hacia el Congreso. Tejero y sus hombres acaban disparando al techo del hemiciclo, algo que se le había dicho que no podía suceder bajo ningún concepto. La sesión se transmite por radio y los oyentes creen que ha habido un baño de sangre. Esos tiros y los gritos de Tejero acaban con la posibilidad de que triunfe el golpe. Nadie va a querer saber nada de semejante tropa. Después de lo “visto y oído”, muchos conspiradores empezaron a soltar amarras.

20)  Alfonso Armada, que ha movido torres más altas que él como si fuesen simples peones a base de medias verdades y mentiras enteras, trata ahora de volver a dar un último cambiazo, un desesperado intento de mover cubiletes y esconder la bolita. Se propone ir al Congreso para que le rueguen como a su admirado Charles de Gaulle en 1958 que salve a la patria. Zarzuela accede a regañadientes y ya con la mosca tras de la oreja, confiando en que al menos acabase con el secuestro. Pero ni él era De Gaulle, ni Madrid Argelia, ni mucho menos un exaltado con tricornio y mostachos podía ser el aval de nada bueno. Tejero, el que inicia el golpe, es el que en modo on fire lo hace descarrilar al impedir el acceso de Armada al hemiciclo. Considera que el golpe va a ser más blando de lo que esperaba. Que no habrá junta militar, sino un gobierno de paniaguados civiles presidido por el general gallego. Armada acaba siendo víctima de sus propios engaños. Ni estaba en la Zarzuela…ni se le esperaba en el Congreso. Fin de la partida. Fin de la película.

La trama golpista es evidentemente muy anterior a ese 23 de febrero de 1981. Hay que remontarse al sábado 9 de abril de 1977, cuando Adolfo Suarez asumió con valentía y audacia que la democracia española sería con el PCE no sería. Tres días después, el Consejo Superior del Ejercito le dio el primer aviso. Desde entonces la placenta del golpe, como acertadamente la definió Javier Cercas, se irá nutriendo de un paro desbocado, de reclamaciones autonomistas inaceptables para los herederos de La España Una y Grande, y sobre todo del terrorismo etarra. Súmenle una prensa ultra que calentaba los ambientes de las salas de banderas y que instaba directamente a una intervención militar porque se había llegado a “Una Situación Límite”, como proclamaría El Alcázar días antes del golpe. Imagínense cómo era entonces la cosa que hasta esa conjura chapucera estuvo muy cerca de triunfar a pesar de todo.

Este sistema tan imperfecto y desmadejado que es la democracia española ha conseguido embridar el paro desbocado, sortear una revuelta independentista, acabar con el terrorismo y desterrar el golpismo, ‘sin tutelas ni tu tías’

Pero al final, con sus miles de errores corrupciones, con sus crispaciones y pandemias, con sus ultras a cuestas, con sus achaques e incumplimientos constitucionales, este sistema tan imperfecto y desmadejado que es la democracia española ha conseguido embridar el paro desbocado, sortear una revuelta independentistaacabar con el terrorismo y desterrar el golpismosin tutelas ni tu tías.

Nuestras Fuerzas Armadas también se han sacudido viejos fantasmas y hoy deben ser motivo de orgullo para todos. Están reconocidas internacionalmente por su competencia en las misiones internacionales, donde han pagado un tributo altísimo en vidas cumpliendo con su deber. Buena prueba de ello es que en unos días el general de división Aroldo Lázaro se hará cargo de la misión de la ONU en el Líbano, asumiendo el mando de más de 10.000 efectivos de 46 países en uno de los puntos calientes del planeta. Por algo será. Efectivamente, nuestra democracia es la más imperfecta del mundo. Ojalá que lo siga siendo.

P.D. Si justo 50 años después de la Guerra Civil Berlanga fue capaz de parodiarla en La Vaquilla, malo será que cuatro décadas después no podamos también reírnos ahora de aquel intento de golpe de Estado con otro guion berlanguiano. Solo hay que unir la línea de 20 puntos de aquel lunes de febrero de 1981. David Trueba, ya me estás tardando.

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Xabier Fortes es director y presentador de ‘La Noche en 24 Horas’ de TVE.

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