Su ideología.

Uno de los errores que solemos cometer al estudiar historia es la anacronía, ya que tratamos aspectos del pasado con los ojos del presente, situando así situaciones, hechos, ideas de quienes vivieron unos años antes que nosotros en un contexto posterior al que tuvieron. Hago esta precisión porque leer hoy lo que se escribió y vivió, por los miembros de la UMD, hace casi cincuenta años, puede resultar chocante, especialmente las apelaciones a la patria.

La tesis que voy a mantener en este artículo es la que publiqué en 2002 en mi libro Militares contra Franco (historia de la Unión Militar Democrática), basándome en la documentación de la organización que me entregó Julio Busquets, así como en EL LIBRO (el famoso libro marrón, el que se publicó por intermediación de Alfonso Guerra, donde se recopilan todos los documentos que se aprobaron como oficiales en alguna de las asambleas) y en las declaraciones de los procesados en el sumario 250/75, así como en los artículos y libros que se han publicado de miembros de la asociación. No incorporo, más allá de estas breves líneas preliminares, ninguna aportación a lo que entonces escribí, creo que es lo correcto.

Cinco son, a mi juicio, los elementos que conforman la ideología de la UMD: patriotismo, antifranquismo, democracia, no violencia e izquierdismo. Paso a analizarlos siguiendo este orden.

En la España de los años setenta la apelación a la patria era común y más en ámbitos castrenses. La entrada de todos los acuartelamientos estaba adornada por un cartel con la expresión “Todo por la Patria”, por lo que no debe extrañarnos que los militares de la UMD utilizasen continuas apelaciones a ese vocablo, estaba incorporado a la vida castrense.

José Fortes: concibo la Patria no como un concepto estático y muerto sino como algo que se está haciendo, y el patriotismo como un ideal vinculante de servicio a la voluntad del pueblo español, en el que radica el único manantial de soberanía, la médula de la Patria.

Fermín Ibarra: concibo la Patria como un marco de convivencia democrática.

Fernando Reinlein: concibo la Patria como un marco de convivencia de un pueblo donde se respete la voluntad nacional libremente expresada.

En EL LIBRO, prólogo, página II, se lee: Nosotros creemos que lo más importante es el hombre, y dentro de cada hombre su cerebro. El hombre como integrante de un colectivo, el pueblo, la Patria.

Cuando nace la UMD el general Franco sigue gobernando en España. Más allá de este gobierno hay todo un régimen político al que denominamos franquismo, por lo que su situación es enfrente, contrarios a ese régimen, ahí es donde se sitúan los militares de esta organización. El antifranquismo es el segundo motor de su ideología. Definen al régimen así: España tiene un régimen político más o menos fascista, sin partidos políticos, con sindicatos verticales dirigidos por burócratas y no por líderes de los obreros, con un Jefe del Estado vitalicio y carismático, que tiene no solo el poder ejecutivo, sino además gran parte del legislativo (EL LIBRO, página 48). Un régimen político dictatorial sin respeto alguno por los derechos humanos, lo que llevó a Manuel Fernández Lago a decir lo siguiente: concibo el Estado como un marco de convivencia donde se respeten plenamente los derechos humanos y aquellos otros comunes a nuestro ámbito cultural en una trayectoria de progresiva justicia social. Si el franquismo es antidemocrático, el antifranquismo es la lucha por la democracia, esta es la idea fundamental recogida en el documento de disolución de la organización, tratando de explicar las razones del surgimiento de la UMD. La misma idea se refleja de forma muy clara en el ideario: El completo divorcio existente entre la España real y el sistema totalitario que la gobierna, preocupado únicamente de su permanencia, hacen jugar a las FAS el papel de guardián de los intereses del actual régimen y no del pueblo español. La UMD, consciente de esta situación, aspira a que las FAS se pongan exclusivamente al servicio del pueblo, recobrando su prestigio y dignidad.

Quieren colaborar a ponerle fin al franquismo para, después, ayudar a instaurar un régimen democrático. Los modelos de países más avanzados, EEUU, Canadá, Europa, les llevan a desear los ideales democráticos. Es posible que esta palabra, democracia, fuese la más citada en la reunión constitutiva, era el anhelo de todos ellos, no se trataba solo de ponerle fin al franquismo, debían ayudar a sustituirlo por un régimen político democrático. Así podemos leer en EL LIBRO, página 93, esta rotunda afirmación: Nuestra ideología es la democracia. Para apoyar esta idea solo hay que echar una ojeada a la lista de libros cuya lectura recomendaban a los nuevos afiliados, varios de ellos manuales de Derecho Constitucional.

El cuarto ingrediente de la tesis que sostengo sobre su ideología es el más controvertido, no para mí, ya que no me ofrece duda alguna, sino porque en el principal de los procesos seguidos contra ellos, el 250/75, las apelaciones a la voluntad de apoyar una rebeldía, con violencia, fueron constantes. También contribuyó a este debate la aportación de Javier Tusell en el periódico El País, 29-1-2000. Hay que comenzar por decir que no pudieron presentar ni una sola prueba de que realizasen acto alguno violento y que las afirmaciones que defendieron esta hipótesis se apoyan exclusivamente en dos elementos: la proximidad de la UMD con el MFA portugués, y un documento redactado por Julián Delgado: ¿Dónde están los capitanes? Las “pruebas” de unos papeles de carboncillo, propiedad de Fernández Lago, aportadas al sumario 250/75, son tan ridículas que prefiero no hacer comentarios sobre ellas.

Las relaciones de UMD y MFA son evidentes, existieron y nadie las niega pero que haya proximidad entre los dirigentes de ambos movimientos no quiere decir que haya unidad de doctrina ni de actuación. Los portugueses utilizaron la violencia, la enseñaron, y no hizo falta más, fue suficiente. Al modo de nuestros pronunciamientos decimonónicos, la simple exhibición de la fuerza fue suficiente, pero no descartaron su utilización si fuese preciso hacerlo. Ante dos situaciones similares, dictaduras y movimientos de militares para ponerles fin, hay que estudiar si los procedimientos a utilizar son similares. En EL LIBRO, páginas 56 y 100 encontramos estas afirmaciones: Nosotros rechazamos y repudiamos todo intento de protagonismo militar en el gobierno de un país; El Ejército debe posibilitar, quizá incluso propiciar la democracia, pero no imponerla. En la quinta asamblea nacional, celebrada el 4 de julio de 1976, se presentó a estudio de los delegados un documento sobre la violencia que algún militante había presentado para ello (se desconoce la autoría) y en unos pocos minutos, con un par de intervenciones, quedó apartado ya que las referencias que se hacían a la legitimidad de la violencia en algunos casos no parecieron adecuadas a los presentes. No voy a reproducir, por su extensión, lo escrito en EL LIBRO, página IV, sobre este tema, donde queda meridianamente clara la postura de la UMD ante la utilización de la violencia política, pero recomiendo su lectura.

Para concluir, el último elemento de los que he definido como integrantes de la ideología de la UMD, es un cierto izquierdismo, como evidente lo definí en su día. Si el objetivo es la democracia, en esta clase de regímenes políticos hay pluralidad y, por tanto, opciones políticas. La organización, en su conjunto, en sus documentos aprobados en asambleas generales, en ningún caso tomó decisión alguna vinculándose a un partido político, aunque mantuviesen relaciones con varios de ellos. Es en los libros recomendados (donde había un apartado titulado: Socialismo y países socialistas) y en informes incorporados a EL LIBRO pero con autores concretos donde podemos encontrar referencias que nos puedan llevar a situar a la organización en posturas de izquierda. No debemos olvidar que en los años de su existencia el mundo estaba inmerso en plena guerra fría y los países comunistas o de socialismo real tenían un fuerte atractivo para ciertos movimientos políticos en occidente, y las referencias a las bondades de la justicia social lograda en la Europa oriental están presentes en los documentos citados.

La militancia partidista de algunos de los más destacados líderes de la UMD, ya en democracia, con Franco muerto, ha podido llevar a algún despistado a creer en la vinculación de la organización con diferentes partidos, lo que nunca ocurrió ya que se quiso mantener la más exquisita neutralidad en este terreno.

Javier Fernández López

Junta directiva FMD