Los retos del personal militar en el entorno operativo 2035

Hace unos días el JEMAD, Almirante General López Calderón, manifestó en una entrevista que la próxima legislatura, cuando comenzase definitivamente, debía ser la del personal de las Fuerzas Armadas. Es una afirmación importante por lo que significa y por quién la manifiesta. Sin embargo, las políticas públicas que afectan a los derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas y singularmente a los elementos que configuran la política de personal, amparan muy diversas cuestiones y ámbitos. Desde la carrera militar (ingreso, ascenso, destinos, promoción interna, enseñanza, etc) hasta las retribuciones, pasando por la movilidad geográfica, la conciliación, el apoyo al personal, e incluso las inversiones que repercuten directamente en la calidad de vida.

Es decir, todo aquello que, de una manera o de otra, es determinante en la esfera de derechos fundamentales y profesionales de los miembros de las Fuerzas Armadas, con extensión a sus ámbitos familiares en muchos de los casos. Entiendo que todo ello y la propia afirmación del JEMAD hay que conectarlo con lo que se dice en el documento “Entorno Operativo 2035. Primera Revisión”, prologado por el propio JEMAD y elaborado por el Centro Conjunto de Desarrollo de Conceptos (CCDC). Este documento, según se recoge en su preámbulo, está “orientado a definir el marco estratégico militar”.

Señala el JEMAD que “Con ese fin, tras describir las características del entorno operativo futuro y definir los contextos operativos de actuación, se presentan las principales características que deberán conformar las FAS futuras, así como las diez potenciales áreas de cambio de las FAS identificadas para su adaptación al Entorno operativo 2035 y dotarse de dichas características”.

En el capítulo 3, “Adaptación de las FAS hacia el Entorno Operativo 2035”, se recoge un apartado dedicado al “Recurso de personal”, que ha de ser objeto de un profundo análisis. Ya anticipo que considero que en él se han identificado, muy adecuada y certeramente, los aspectos generales de la política de personal de carácter estratégico, que son esenciales para afrontar los retos de las Fuerzas Armadas españolas pensando en el escenario en el que hayan de ejercer sus funciones en el año 2035.

No pretendo resumir aquí los parágrafos que dedica el documento al recurso de personal. Pero sí me permito reproducir algunas afirmaciones que son demoledoras y que, por ello, y por las justificaciones en que se soportan, requieren un esfuerzo inmediato, continuo y permanente para los próximos años, que pueden coincidir con la respuesta dada en la entrevista por el JEMAD, comentada al inicio y ayudarnos a entender su alcance y razón de ser.

1.- La gestión del personal deberá ser más ágil, permitiendo que el trasvase de efectivos dedicados a una determinada función pueda incrementarse o reducirse de manera más rápida.

2.- En este sentido, deberían contemplarse la ampliación y mejora de las posibilidades de vinculación temporal a las FAS, en función de las diferentes necesidades de cada Ejército y la Armada, en todas las escalas.

3.- La competición en el mercado laboral por el recurso de personal será difícil. Captar y retener personal cada vez más analítico y técnico, con altas capacidades, va a ser muy difícil en competencia con la demanda civil. De hecho, este será probablemente uno de los mayores retos en los próximos años.

4.- La mejora de las condiciones socioeconómicas, una formación de calidad y adaptada a los tiempos, la conciliación de la vida familiar y la calidad de vida de los miembros de las FAS serán determinantes en este aspecto.

5.- Se corre el riesgo de convertir a las FAS en un formador de técnicos especializados que nutran la demanda civil en determinadas áreas, descuidando las necesidades de la defensa.

6.- Hay otros aspectos a mejorar que también contribuirán a la retención del personal, como una mejor selección, promoción del talento y definición de los modelos de carrera.

7.- Frente a una tendencia largo tiempo mantenida hacia el generalismo, la complejidad cada vez mayor de los cometidos de las FAS exigirá la diversificación y especialización de los perfiles de carrera. Dentro de dichos perfiles, será necesario un mayor desarrollo horizontal de las trayectorias personales, sin que ello les perjudique en su progresión profesional.

8.- Para optimizar el rendimiento de nuestro personal es necesaria la gestión del talento de nuestro personal conforme a sus competencias.

9.- Habrá que mantener la evolución de los programas formativos y de perfeccionamiento del personal. En consecuencia, los centros de enseñanza deberán adaptarse a nuevas especialidades y temarios, que den satisfacción a las tecnologías emergentes y a los evolutivos modos de acción de las FAS.

10.- Muy probablemente será necesario realizar adaptaciones legales y normativas que permitan proporcionar a las FAS el personal especializado necesario, asegurando una mayor continuidad que la actual en sus cometidos.

A la vista de este decálogo extraído del documento “Entorno Operativo 2035. Primera Revisión”, es perfectamente posible establecer la correspondencia entre las cuestiones, problemas y soluciones señaladas y la afirmación genérica de que la legislatura próxima ha de ser la del personal en todos y cada uno de los aspectos que se han señalado. Todos ellos, además de afectar a los derechos y deberes de los militares, constituyen elementos estratégicos para la plena operatividad de las Fuerzas Armadas en los próximos años, en ese entorno operativo, que han de ser afrontados y solucionados.

Todas estas cuestiones que hemos resumido en el decálogo anterior pueden reducirse a cuatro grandes áreas: Una nueva ley de la carrera militar; la dignificación definitiva de las retribuciones; una regulación de la movilidad geográfica adaptada a los tiempos; y la integración de la conciliación y el apoyo al personal y a las familias en la planificación estratégica y operativa y en dimensionamiento de las plantillas.

Sin duda, la decisión correlativa ha de partir de una voluntad política firme y rotunda, que debería ser compartida. La defensa de España lo demanda y nuestros militares, en lo que afecta a sus derechos sociales, económicos y profesionales, se lo merecen.

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