La última batalla

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La historia nos dirá quién ha sido, en definitiva, el vencedor y el perdedor, o perdedores porque es posible que lo hayan sido los dos contendientes, de esta absurda y sin sentido guerra
 

Tras tres meses de guerra y agresión, en los que la población iraní ha sufrido un elevado número de muertos y heridos, su economía e infraestructuras se han visto gravemente afectadas y el comercio mundial de hidrocarburos ha quedado severamente distorsionado y encarecido, Estados Unidos no ha sido capaz de alcanzar sus objetivos geopolíticos y estratégicos de doblegar a Irán, que sigue resistiendo, hacerse con la comercialización de sus hidrocarburos y de dejar el área del Cercano Oriente en manos y bajo la hegemonía y expansionismo de su aliado Israel.

Una batalla final que ya no depende, o no depende exclusivamente, de aviones, buques de guerra, misiles o drones, sino de declaraciones, amenazas, intermediarios y negociaciones

Ninguna de las diferentes fases o batallas que han jalonado la guerra, el bombardeo inmisericorde del país, incluyendo el asesinato selectivo de algunos de sus principales dirigentes y la destrucción de sus instalaciones de investigación nuclear; la protección de sus aliados de la península Arábiga y de sus propias bases militares en ellos; el control del estrecho de Ormuz y del golfo Pérsico, incluida la pretensión de anular la capacidad exportadora de Irán, han sido suficientes: Irán sigue resistiendo y sigue con capacidad de hacerle daño a Estados Unidos a través de sus aliados en la zona, las petromonarquías de la península Arábiga, cada vez más escépticas de los beneficios que teóricamente les debería proporcionar su alianza con, y su dependencia de, la superpotencia americana, cuyo resultado tangible está siendo, precisamente, el contrario, ser el blanco de de las represalias iraníes.

 

Así como que Irán deje de obstaculizar el tráfico marítimo internacional por el estrecho de Ormuz, que tanto está afectando al comercio de los hidrocarburos y a las economías de prácticamente todos los países del orbe.

Una propuesta que más bien parece una propuesta de rendición que una propuesta de paz.

Una propuesta a la que Irán, necesitada de alcanzar algún tipo de fin de las hostilidades que le permita iniciar su recuperación y reconstrucción, está contestando con la matización de algunas de las exigencias estadounidenses.

Respecto al programa nuclear, Irán se niega a suspenderlo de forma total y definitiva, ofreciendo a cambio una moratoria temporal de cinco años, que Estados Unidos estaría dispuesto a aceptar si la misma fuera de veinte años como mínimo.

En cuanto a su patronazgo de su Eje de Resistencia Antiimperialista, Irán exige que el fin de las hostilidades incluya la invasión israelí de Líbano y la retirada de las tropas israelíes de dicho país.

Y, como país agredido, reclama las correspondientes indemnizaciones de guerra, a lo que añade el levantamiento de las sanciones que todavía pesan sobre Irán, la soberanía sobre el estrecho de Ormuz y garantías internacionalmente refrendadas de que no habrá más agresiones estadounidenses o israelíes en el futuro, como las sufridas el 14 de abril de 2024 y .el 28 de febrero de 2026, que todavía dura.