La política y los políticos

A lo largo de la Historia del Mundo los príncipes y los detentadores del poder, a través de sus gestores, han usado la política accidentalista que no es más que una adecuación de sus decisiones a las circunstancias del momento y al puntual interés general o particular (según la ética política de la nación), y también a medio o largo plazo según su visión de lo que conviene a su pueblo o a ellos mismos como oligarquía. Ciertamente en los siglos anteriores el concepto interés general o bien común aún estaba en pañales.

Maquiavelo, en el Príncipe, justifica anticipadamente que el fin justifica los medios, de modo que no respetará la ética y la moral si con ello peligra el bien de la patria como ellos la entendían. Con esos antecedentes y añadiendo luego las ambiciones, los egoísmos y los enfrentamientos frente a las diversas clases sociales desde el inicial principio del origen divino del poder (Biblia, Evangelio, San Pablo a los romanos), y luego el posterior basado en la fuerza y posición dominante, no ha habido por lo general una armonía automática en sus gobernanzas sino que la contradicción y arbitrariedad o discrecionalidad han sido las marcas seguidas tanto en la republica o monarquía absoluta cesaristas del Antiguo Regimen hasta la Revolución Francesa, como las diversas modalidades parlamentarias democráticas actuales en las que el Poder lo cede el pueblo Soberano. Es admitido que la aritmética no funciona en política y el pueblo o súbditos del momento, o los electores, lo saben porque lo han sufrido como carga inevitable del Contrato Social ( Montesquieu).

En España es reciente que el “príncipe” lo era “por la gracia de Dios” según la versión teológica como fundamento, pero ahora, en el presente, la representación política española de la soberanía popular lo es a través de la democracia parlamentaria. Los partidos reflejan el pluralismo político a través de sus programas de gobierno que someten a los electores..

  1. Entonces podemos fijar ya que el ADN de los partidos es su PROGRAMA político (que los electores no suelen leer). Que ahí se compendian las aspiraciones de toda índole que desea y aspira cada partido para que impregnen su patria. Este documento no puede confundirse con lo dicho y asegurado o prometido en la propaganda electoral a la que los avezados ciudadanos dan el alcance y valor que realmente tiene la propaganda y publicidad en los comicios.

Todos los gobernantes, reyes absolutos, demócratas y tiranos no se han recatado en prometer lo que sabían no querían o no podrían cumplir, pero al final el elector pedirá cuenta de los puntos del Programa que han sido incumplidos total o parcialmente y la penalización en escaños que van a sufrir los defraudadores.

  1. Creo honestamente que Sánchez en principio tenía claro que no pactaría nunca con Podemos, pero ambos deseaban y necesitaban la caída del PP de Rajoy. Al final de cuentas la única solución era ese pacto contra natura propiciador de sus deseos. Los problemas posteriores no son pocos

  2. En cuanto a que la Unidad de España era intocable así permanece al día de hoy, y las conjeturas no rompen las reiteradas ocasiones en que han negado que eso vaya a ocurrir durante su mandato.

  3. La coalición lo es con partidos legales según el TC aunque no sean partidos del agrado de unos y otros.

  4. Lo que digan algunos miembros del Gobierno o del partido no lo dice el Consejo de Ministros y eso no es perseguible ni política ni penalmente en un estado de derecho. Otra cosa será la decisión que tome el elector cuando vuelva a depositar su voto ya que entonces se encontrará con hechos.

  5. La política es el arte de lo posible y es pacto y cesión para conseguir de lo bueno lo mejor, porque gobernar hay que gobernar en todo caso.