La nueva ruta de la seda frente al TPP

China y Estados Unidos son socios, aunque cada día son más antagónicos, como revela la decisión de Barack Obama de convertir Asia en la prioridad estratégica de la política exterior norteamericana, tanto a través de reforzar las alianzas militares con sus aliados en la zona, como en el plano económico, a través de la firma del mayor pacto comercial de la historia, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, en sus siglas en inglés). Pekín percibe la actuación de Washington como un intento de cercarlo y frenar su auge. Su respuesta ha sido un triple desafío. Militar, centrada en dar un fuerte impulso a la modernización y capacidades de su Armada. Diplomático, con las reivindicaciones soberanistas en el mar del Este y del 80% del mar del Sur de China y la construcción de puertos artificiales con pistas de aterrizaje en algunos de sus islotes. Y económico, basado en la recuperación de la antigua Ruta de la Seda y que con el nombre de Una franja, una ruta, es un titánico plan global de infraestructuras, que pretende potenciar a su paso los intercambios comerciales y culturales. Este artículo se refiere a las iniciativas económicas de China y EEUU.

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