La inspiración vino de Portugal

Todo cambió aquél 25 de abril de 1974. La acción del Movemento das Forças Armadas (MFA) hizo colapsar un régimen político que había sobrevivido al dictador y pretendía reciclarse con el aperturismo formal de Marcelo Caetano. Igual que aquí, en España, se ensayaba la continuidad tecnocrática de la dictadura franquista con Arias Navarro y su espíritu del 12 de febrero. España y Portugal, países vecinos y hermanos, siempre viviendo de espaldas en la ignorancia y la incomprensión, pero siempre también compartiendo experiencias políticas similares.

Los paralelismos en la política ibérica eran muchos, aunque seguramente no se habían buscado exprofeso. Ellos tenían al profesor Salazar y nosotros al general Franco: el tándem ibérico. La dictadura franquista soñaba con el imperio norteafricano para compensar la pérdida de las Américas y la portuguesa con el “mapa rosa” africano después de ver desvanecerse el sueño de la India. El fracaso de la experiencia republicana, como modelo de organización política moderna de países en desarrollo, había dejado expedito el camino a las dictaduras. Los golpes de Estado militares de 1926 y 1936 sustituyeron las leyes constitucionales por los prontuarios de régimen interior de un cuartel de Infantería. Y así durante casi medio siglo.

Pero todo cambió por la audacia de los Capitanes de Abril, jóvenes acostumbrados a dirigir en solitario sus compañías en combate en las selvas africanas. Las reivindicaciones corporativas que están en el origen del Movimento dos Capitães, tanto por las nuevas leyes de personal que consideraron inaceptables como por el desgaste insoportable de la guerra colonial africana, vieron pronto desbordado su marco para realizar una enmienda a la totalidad del régimen portugués. La colaboración entre las distintas armas –especialmente entre el Ejército y la Marina, ya que la Fuerza Aérea permanecía como cuerpo pretoriano de la dictadura– y las fuerzas políticas de oposición (Congreso de la oposición democrática en Aveiro) sentaron las bases para la Revolución del 25 de Abril de 1974.

Los militares demócratas españoles, un reducido grupo disperso por las unidades, observó los acontecimientos de Portugal como una verdadera revelación. Ese pequeño grupo de oficiales críticos con el papel que el régimen franquista había asignado a las fuerzas armadas y descontentos con su propia labor profesional, recibieron un fuerte impulso para la organización clandestina. Constataban que era posible que oficiales del ejército, capitanes y comandantes, es decir, de sus mismos empleos, consiguieran transformar la dictadura por un sistema democrático. Cambiar el recelo de sus conciudadanos por el entusiasmo popular. Por una vez, la tácica y la estrategia militar se ponían al servicio de un sistema de libertades públicas. La unión del Pueblo con sus Fuerzas Armadas pasaba de la retórica de los discursos a la realidad de las calles.

La inspiración para la constitución de la Unión Militar Democrática (UMD) fue sin duda la Revolución de los Claveles, que se unió a otros antecedentes del movimiento. Pero, si los militares demócratas vieron en los acontecimientos de Lisboa una fuente de inspiración, también el establecimiento franquista de la época lo observó con interés y entró en pánico ante aquellos sucesos. La alarma por la derrota y expulsión del gobierno portugués, con la población confraternizando con los soldados en la calle y los agentes de la policía secreta expuestos al escarnio público, hizo que las autoridades políticas y los mandos militares franquistas se propusieran cortar de raíz cualquier movimiento militar interno de este signo. Y se emplearon a fondo en ello.

El próximo día 25 de abril conmemoramos el 40 aniversario de la Revolución de los Claveles, el día en que los Capitanes de Abril hicieron cierto el verso de la canción de Zeca Afonso (Grândola, Villa Morena), “O povo é quem mais ordena”, y el 1 de septiembre se cumplirán también 40 años de la reunión fundacional de la UMD en el domicilio del comandante Guillermo Reinlein en Barcelona.

Con tal motivo, el Foro Milicia y Democracia (FMD) celebrará una jornada el próximo sábado, 5 de abril, en el Ateneo de Madrid, donde, entre otros ilustres invitados, contaremos con la presencia de tres “capitanes de Abril”: el almirante Vítor Crespo, el coronel Aprígio Ramalho y el capitán de Navío Carlos Contreiras, junto con el presidente de la Asociación Nacional de Sargentos, el sargento mayor Antonio L. Coelho. Una oportunidad para rememorar A Revolução dos Cravos y así reafirmar la fraternidad ibérica.