La barrera del sonido y el comandante Zorita en el callejero de Carmena

Pasar la barrera del sonido fue un reto histórico para la aviación durante los años 40 del siglo pasado. Los pilotos de prueba se lanzaban en picado en aviones prototipo, sin saber si iban a lograr su propósito o el avión se iba a desintegrar durante la maniobra, como sucedió en cerca de veinte ocasiones. El primer piloto que consiguió oficialmente atravesar la barrera del sonido fue Chuk Yeager el 14 de octubre de1947, volando un avión experimental, el Bell X-1. Con Yeager nació el mito de haber pasado la barrera del sonido, mito que perdura hasta nuestros días.

Después de 1947 se comenzaron a fabricar en serie múltiples modelos de aviones supersónicos cuyos tripulantes alardeaban y alardean de haber pasado la barrera del sonido. Sobrepasar la barrera del sonido en estos aviones fabricados en serie no tiene absolutamente ningún mérito, lo puede hacer cualquier piloto que haga el curso para volar ese tipo de avión.

Los primeros modelos de aviones supersónicos no pasaban la velocidad del sonido en vuelo nivelado, había que ganar altura y lanzarse en picado, pero sin correr riesgo alguno pues el avión estaba diseñado y probado para superar la velocidad del sonido, Mach 1. Ese fue el caso del Mystère II, o del F-86, por citar algunos ejemplos.

En 1954 pasar la barrera del sonido en cualquiera de estos aviones era coser y cantar, lo podía hacer cualquier piloto de caza, bastaba con que fuese nombrado en el Boletín Oficial de su país para hacer el curso de ese avión, que venía a durar un mes aproximadamente.

Eso sucedió con el Comandante Zorita que en 1954 fue destinado a la Base Aérea de Brétigny (Francia) para realizar un curso. Una de las clases consistía en pasar la barrera del sonido en un Mystère II, algo rutinario que ya habían llevado a cabo todos los pilotos que habían volado el Mystère II desde que había salido de fábrica el primer avión, tres años antes.

Dado el atraso tecnológico y el aislamiento internacional que padecía entonces el Régimen de Franco, en España no existían aviones supersónicos y el comandante Zorita fue el primer piloto español que fue designado por el Ministerio del Aire para volar un avión francés supersónico, como podía haberlo sido cualquier otro piloto fiel al Régimen. El comandante Zorita había luchado en la Guerra Civil con Garcia Morato, había estado en la Alemania nazi y combatió con ellos en la División Azul. Era una persona de total confianza.

Cuando ya en 1954 miles de pilotos habían pasado la barrera del sonido, entre ellos el Comandante Zorita, Chuk Yeager, un año antes, había establecido un nuevo récord alcanzando 2,44 de Mach.

Chuk Yeager y los demás pioneros sí se merecen tener una calle en Madrid, pero ni el comandante Zorita ni ninguno de los miles de pilotos, entre los que se encuentra un servidor, que han pasado la barrera del sonido en aviones probados y diseñados para ello, se merecen el nombre de ninguna calle, todo lo más pueden hacer un comentario en la barra del bar de algún aeroclub.