Feliz cumpleaños

 

El 6 de diciembre de 1978 se sometió a referéndum la Constitución. El 29 de ese mismo mes entró en vigor. Se cumplen, por tanto, cuarenta años y es un aniversario tan redondo que no está de más que reflexionemos un poco en torno a este texto.

Por duración es la segunda que más lo ha hecho en nuestra historia, solo superada por la de la restauración de 1876, que estuvo vigente 55 años, aunque si hemos de ser rigurosos, de todos esos años unos cuantos no se aplicó, por lo que podemos afirmar que la del 78 es la que más años ha estado cumpliendo con el deber de una Carta Magna: ser garante de los derechos y libertades de los ciudadanos y estructurar la organización política de un Estado.

Si nos queremos acercar a su estudio desde una cierta óptica militar, habría que comenzar por recordar que solo unos veinte días antes de la fecha fijada del referéndum se detuvo a un teniente coronel de la Guardia Civil y a un capitán del Ejército destinado en la Policía Nacional. Antonio Tejero Molina y Ricardo Sáenz de Ynestrillas fueron portada de la prensa nacional por haber planificado lo que se conoció como “Operación Galaxia”, por ser en una cafetería de ese nombre, en Madrid, donde se reunían para conspirar y para tratar de captar a otros jefes y oficiales para sus deseos golpistas. Militares contra el Estado a pocos días de que los españoles ratificaran de forma muy mayoritaria la Constitución. Una imagen muy potente y altamente negativa.

De forma simultánea a la tramitación parlamentaria de la Constitución, en las Cortes Generales se estaba ultimando una ley de importancia para las Fuerzas Armadas: las Reales Ordenanzas de Juan Carlos I. El que era vicepresidente para Asuntos de la Defensa, Manuel Gutiérrez Mellado, principal promotor de esta ley, llevaba varios meses haciendo una gira por acuartelamientos de toda España para dar a conocer su contenido, muy rompedor respecto de las vigentes de Carlos III y, de paso, tratar de explicar los cambios que la constitución iba a introducir en el ordenamiento jurídico español. En actos similares ya se habían producido algunos incidentes, menores, hasta que el 17 de noviembre, en Cartagena va a producirse uno de gran repercusión en la prensa. Tras la intervención del vicepresidente, un asistente leyó unos folios que indignaron al general de la Guardia Civil Juan Atarés Peña (que años después será asesinado por ETA) que se levantó evidentemente airado y comenzó a lanzar improperios a Gutiérrez Mellado y denostando el cambio que se estaba produciendo en España tras la muerte de Franco. El vicepresidente le expulsó de la sala, en condición de arrestado, ordenó a los presentes a adoptar la posición de firmes y el acto finalizó, poco después, con algunos aplausos. El malestar de ciertos militares con el devenir de los acontecimientos políticos era más que evidente: los más osados, montando una trama golpista, la “Operación Galaxia”, y otros, más vehementes, manifestando ante el vicepresidente para Asuntos de la Defensa su disconformidad.

Elemento principal de la constitución, bajo la óptica castrense, es la ubicación del artículo octavo (composición y misiones de las FAS) dentro del Título Preliminar. Visto con los ojos de la doctrina jurídico-constitucional, un error. En el primero de los títulos de una constitución moderna solo se relacionan los aspectos fundamentales del texto, una especie de visión global de lo más sustancial. Y las Fuerzas Armadas no lo son. Solo en un régimen político como el franquista o similares se podría entender que lo castrense fuese un pilar del Estado. En una democracia, como la que crea la constitución, lo militar está absolutamente subordinado al poder ejecutivo y es éste el que debe, en todo caso, ser citado en este título. La inclusión de esta cita a las FAS se debió a las circunstancias políticas del momento, saliendo de una autocracia militarista y queriendo hacer un guiño a los sectores más resistentes al cambio.

Al margen de la situación de este artículo en el texto, sí es destacable la ruptura que supone con el ordenamiento jurídico del franquismo (art. 37 de la Ley Orgánica del Estado) la ausencia de la Guardia Civil y de la Policía Nacional dentro de las FAS. Una decisión sensata que rompe con la idea de que las Fuerzas de Seguridad del Estado son una parte de las Fuerzas Armadas. Ningún Estado democrático contempla esa posibilidad.

En relación con la pena de muerte (algo que debería estar desterrado de cualquier Código Penal), quiero recordar quien y cómo hizo que en el artículo 15 se incluyese este contenido: “Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra”. De conformidad con la Ley para la Reforma Política, el rey podía designar a un número de senadores que no superasen 1/5 del total de electos, lo que resultó ser 41. Tres de ellos fueron nombrados por su condición de militares y, para no complicarse la vida, lo hizo con los tres más antiguos en el escalafón del momento, en los tres ejércitos. Luis Díez Alegría, ET; Ángel Salas Larrazábal, EA; y Marcial Gamboa Sánchez-Barcáiztegui por la Marina. Ninguno de los tres votó a favor del texto final en la sesión plenaria del 31 de octubre, pero no es de eso de lo que quería tratar. Fue el almirante quien exigió a sus compañeros senadores de procedencia regia que mantuvieran en el texto la vigencia de la pena de muerte, algo irrenunciable para todo militar, eso defendía él, ya que la muerte es consustancial a la lucha y hay quien se gana en el combate el derecho a morir. Nadie lo entendió pero no quisieron contrariarlo y encontraron una fórmula que a él no le gustó pero tampoco la rechazó de plano. Así fue como los militares se “ganaron” el derecho a morir, si así se disponía en el futuro en las leyes penales militares.

La constitución no es un artículo y muchísimo menos considerado de forma aislada del resto, por lo que no podemos juzgarla por lo que aquí he narrado. En su conjunto se trata de un texto razonable, acorde a lo que eran las constituciones de los países más avanzados del mundo en el momento en el que se redactó y ha servido para lo que fue redactada. Hoy, en mi modesta opinión, debería ser reformada. Hay partes de la misma que han envejecido bien pero otras no y retocar algo puede servir para conservar el todo. Si no lo hacemos podemos dejar inservible la que ya es la más útil de las constituciones de nuestra historia.

Por supuesto: feliz cumpleaños.

Javier Fernández López

Militar. Profesor universitario. Escritor

Teniente Coronel (R) del Ejército de Tierra, profesor universitario y escritor. Fue Delegado del Gobierno en Aragón durante 8 años. Miembro de la Junta Directiva del FMD.