El golpe blando: Bolivia

El Tío Sam, con Gene Sharp y el “cívico” Camacho,

contra Evo Morales

Caracteres:

Evo Morales: Presidente democrático de Bolivia. No necesita presentacióni.

Gene Sharp: Sociólogo y analista político estadounidense, neofascista e imperialista. Asesor de los EEUU en técnicas de “golpes de estado blandos”. La CIA está pensando en despedirlo porque la oposición popular chilena está utilizando alguno de sus métodos, para organizar un movimiento inicialmente espontáneo y derribar al régimen fascista presidido por Piñera en Chile.

L.F. Camacho: una especie de Guaidó a la boliviana; Presidente (autonombrado) del Comité Cívico de Santa Cruz y otros Comités Cívicos distribuidos por Bolivia; y de diversos grupos armados como las Juventudes Cruceñas y otras juventudes fascistas y racistas. Estos últimos grupos tienen como objetivo el saqueo de las instituciones de asistencia y el apaleo de partidarios de Evo.

Actor de “reparto”: Carlos Mesa: Ex “presidente corto” de Bolivia. Dispuesto a derribar a Evo Morales y a restaurar un “gobierno blanco” (de los “cambos”), de oligarquías sumisas; sobre una mayoría indígena (la indiada), desmantelando todo el trabajo de integración de nacionalidades y culturas del Presidente Evo Morales.

El “reparto” –que presidirá como “presidente de facto”-, Carlos Mesa, será realizado por las multinacionales mineras, petroleras, etc., bajo diseño de la antigua, pero permanente bajo otro nombre más discreto: Oficina de Destrucción y Reconstrucción de los Estados Unidos. La legitimización del golpe será realizada en América Latina por la OEA y el Grupo de Lima; e internacionalmente por los gobiernos “serviles” y los países quisling de EEUU.

En el ambiente, nebuloso, actúa otro actor de reparto: son los medios de comunicación de masas, organizados por Falsimedia como conjunto orgánico y funcional para coordinar y planificar el discurso político y mediático. Esta estructura está financiada por el Departamento de Estado y. derivadamente, por los Fondos que los Estados Unidos asignan al trabajo de la oposición a Evo Morales. En el proceso de reparto los fondos adelantados serán cobrados al pueblo boliviano.

Esta obra se está representando simultáneamente –además de en Bolivia- en varios países de América Latina, fundamentalmente: Venezuela, Ecuador, Cuba, Honduras, Paraguay, Argentina, Brasil, Haití, Méjico, Chile y algunos otros países del Caribe como Puerto Rico, Nicaragua, la República Dominicana, Guatemala…

Estas representaciones están adaptadas a las condiciones locales. En todas ellas el personaje principal es el pueblo trabajador, los jóvenes, los pobres, “los condenados de la tierra” como los llamaba Frantz Fanón.

La obra original –representada en Bolivia-, tiene una puesta en escena brechtiana.

El decorado del fondo de la escena –como foto fija-, es la imagen que hemos reproducido en la primera fotografía de este folleto. Es Evo sufriendo por el destino incierto de su patria Bolivia que es el de la revolución común descrito por Eduardo Galeano en las Venas abiertas de América Latina.

En el dorso del folleto que representa la obra aparece en la parte que concentra la luz en la escena, la fotografía de uno de los momentos centrales de la historia: una mujer indígena es humillada, arrastrada y apaleada, obligada a caminar descalza por los seguidores de Camacho (y Mesa), factores del “golpe blando” en Bolivia.

La fotografía es parte de un reclamo de identificación muy dura y de solidaridad dirigido a todos los pueblos del mundo.

Se ha traducido también al ruso, chino, iraní, afgano, coreano y varios idiomas más.

Resumen del Guión hecho por Gene Sharp:

“La naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado.” Así lo manifiesta desde hace tiempo el politólogo Gene Sharp, que recuerda que “nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas”.

En los Gobiernos, si el sujeto no obedece los líderes no tienen poder 

Estas son las armas que en la actualidad se usan para derrocar Gobiernos sin tener que recurrir a las armas convencionales. Sharp es autor de un polémico ensayo titulado ‘De la dictadura a la democracia’, que describe 198 métodos para derrocar Gobiernos mediante lo que se conoce como ‘golpes suaves’.

Esos golpes se llevarían a cabo mediante una serie de medidas que van desde el debilitamiento gubernamental hasta la fractura institucional, como sería el caso de lo que está ocurriendo en Venezuela promovido por la oposición, según algunos expertos.

Los ‘golpes suaves’ de Estado se desarrollarían en cinco etapas:

Primera etapa: Consistiría en llevar a cabo acciones para generar y promocionar un clima de malestar. Entre dichas acciones destacan la realización de “denuncias de corrupción y la promoción de intrigas”, señalan los expertos.

Segunda etapa: Se procedería a desarrollar intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.

Tercera etapa: Esta fase se centraría en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.

Cuarta etapa: En este punto se llevarían a cabo operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”.

Quinta etapa: La fase final tendría por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

La “violencia no es tan eficiente”, opina Sharp, dado que el poder no es monolítico y que “en los Gobiernos, si el sujeto no obedece, los líderes no tienen poder”.

Los métodos son, para él, legítimos por naturaleza, como lo son, el racismo, el odio, la violencia, el ejercicio del poder por el más fuerte, el vaciado del poder legítimo de las mayorías.

Sharp resume la naturaleza criminal del capitalismo en su renovada fase imperialista y a nivel global.

El golpe blando en ejecución

Los EEUU están dirigiendo a la oposición –a las oposiciones al neoliberalismo que genera pobreza y desigualdad hasta extremos inconcebibles-, en la realización de uno o varios “golpes blandos” o “golpes suaves”, en Bolivia y en todos los demás países con las inmensas mayorías en estado de rebelión.

Tal como se ha dicho en la obra que representa el proyecto de Gene Sharp, de la que he hecho un texto y un catálogo para una representación simbólica y brechtiana, la imitación es solo formal y de cambio en los tiempos históricos.

Representen ustedes, al modo del teatro que presidió en su día el montaje de Madre Coraje, La resistible ascensión de Arturo Ui, o El círculo de tiza caucasiano y se encontrarán con la misma realidad que les ocultan. Tropezarán con el catálogo de la barbarie tal como se está desarrollando en los países indicados y en otros, de Oriente Medio y de Europa. El inicio –todavía resistible-, del fascismo es ya casi previsible en el estado español.

Catálogo de la barbarie

Algunas de sus etapas –definidas en ese catálogo de la barbarie- que es la obra y las recomendaciones de Sharp ya se han puesto en marcha en Bolivia desde el período preparatorio de las elecciones presidenciales.

Washington tuvo tiempo para elegir entre los 128 métodos que señala el Manual: “De la dictadura a la democracia” del ultraderechista (neofascista o fascista a secas) Gene Sharp.

Sharp insiste en que las cinco etapas aunque están jerarquizadas pueden realizarse de manera simultánea. Por lo demás los conflictos pueden superponerse, es decir: todo vale para el establecimiento de una democracia burguesa con derechos sociales formales, racismo y discriminación. La variedad es absoluta. La intensificación del desasosiego se consigue, según el fascista, racista e imperialista, Sharp, con “desabastecimiento, malestar, criminalidad, manipulación del dólar, lockout patronal, denuncias de corrupción a través de las grandes empresas mediáticas, promoción de las denuncias y acusaciones sin sustento real.

La característica principal –siempre según el analista del golpe blando- es la apariencia de legalidad.

Cualquier medio es válido para ello, por ejemplo: la utilización de apoyos judiciales, mediáticos y servicios de inteligencia; para convencer a una parte de la población y a los gobiernos extranjeros para que se alineen con nuevo poder emergente.

La caracterización del “golpe blando” responde a la estrategia de revocación de un presidente elegido por votación popular. El golpe es barato para los EEUU y, si tiene éxito, muy caro para el pueblo que lo sufre.

Tal como está previsto en todo el desarrollo del golpe, sobre todo en las Cuarta y Quinta etapa y en las 198 medidas que propone el neofascista Gene Sharp y sus imperialistas y racistas promotores, el sufrimiento del pueblo boliviano va a ser inmenso, si no responde con la fuerza necesaria a la estrategia brutal de los EEUU y a sus grupos de choque bolivianos.

La solidaridad armada es, aquí, indispensable. También lo es la grandiosa y visible solidaridad de los pueblos.

Pensemos, de nuevo, en el significado de lo que dice el autor de la estrategia: “nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas”.

Derechos humanos en estado puro.

El nuevo intento de golpe en Bolivia tiene precedentes claros en Venezuela, Ecuador, Brasil, Nicaragua, Honduras, Haití y en el Perú, centro de la oligarquía colonial española y capital del Grupo de Lima.

EEUU tira de sus Manuales de contrainsurgencia, de sus bandas armadas y de sectores de las FAB

En Bolivia, lo primero es criminalizar al pueblo originario, tratarle como a un bárbaro.

Eso a pesar de que Evo Morales ha realizado una política franca y sincera –las pruebas y las estadísticas lo demuestran- de integración cultural, social y política de las nacionalidades que ocupan el territorio del estado boliviano. El resultado de su política en términos de reducción de la pobreza y la pobreza extrema, de la alfabetización, de la salud, de la política de educación, de la distribución de la riqueza y del abastecimiento de los productos básicos –escolares, alimenticios, salarios, etc.-, ha sido ejemplar aunque limitada al partir de la situación inicial de pobreza y desigualdad.

Bolivia ha tenido, además, un crecimiento económico sostenido muy destacado en América Latina.

La criminalización ha empezado por el propio Evo Morales, tal como pide la estrategia del “golpe de estado blando”.

Objetivo Evo Morales. “Operación (…) desconocida”

De manera resumida los pasos realizados o iniciados han sido, siguiendo los datos de Misión Verdad, de Resumen Latinoamericano y de otros medios los siguientes:

En primer lugar el proceso de “demonización” progresiva de Evo Morales y de su pueblo quechua o aymara no es nada nuevo en Bolivia y el resto del mundo andino: Ecuador, Perú y Bolivia. Es una constante histórica desde la época del imperio colonial español. Sobre esa base material, cultural y económica ha trabajado, desde el principio, la oligarquía blanca -y los sectores que han asimilado- en una estructura social de mestizaje, sumisión, aislamiento y explosiones de rebeldía. En tal estructura fundamentalmente feudal, Han operado otras estructuras más modernas, de clase, en las que, sin embargo, la división social inicial, con características coloniales, ha predominado.

El programa de desgaste de la presidencia boliviana de Evo Morales no es nuevo, ni mucho menos. Hay que tener en cuenta que Evo, cuando era dirigente del sindicato de cocaleros, había sido catalogado como “narcotraficante” por la CIA, y había sido también encarcelado por el antiguo gobierno boliviano. Él mismo ha resumido su vida política, sus orígenes humildes; su vida laboral y la explotación que ha sufrido él, su familia y las demás familias indígenas; su la vida sindical, las persecuciones sufridas, los apaleamientos y la violación sistemática de los derechos humanos de los trabajadores en Bolivia; en su mayoría hombres y mujeres “indias”.

De esa experiencia vital y de su progresiva toma de conciencia social –vinculada siempre al mundo indígena y a los sectores más pobres de su país-, habló en una entrevista que ha sido un elemento principal para definir su proyecto “Vivir Bien y no Vivir Mejor”ii. Tal proyecto, en su largo desarrollo temporal, ha servido no sólo como lema, sino como programa electoral y de trabajo político, realista y concreto. En él se ha reflejado –como en una obra sintética y viva de Brecht la utopía histórica de los pueblos “indígenas” de América Latinaiii.

El gran momento: las elecciones presidenciales

En Bolivia se está llevando a cabo en estos momentos un programa prefijado de acoso y derribo del Presidente constitucional electo en la primera vuelta el día 20 de octubre.

La agenda golpista ha desarrollado hasta ahora una secuencia de asedio que ha recorrido los siguientes escalones:

-Criminalización del gobierno de Morales con una enorme campaña en los medios entes de comenzar la campaña electoral.

-Acusación de la existencia de una planificación del Gobierno para un fraude electoral.

-Presentación de datos confusos sobre las encuestas electorales a medida que crecía la preparación mediática incitando a la movilización ciudadana contra la posible elección fraudulenta del presidente Morales.

-Organización de plataformas civiles supuestamente ajenas a los partidos opositores para la realización de denuncias contra el gobierno. En ellas se llamó al voto de castigo contra Evo Morales y, al mismo tiempo, se anticipó la existencia de un fraude futuro en las votaciones.

-Ejecución coordinada de acciones violentas, antes y durante la campaña, llamando al asalto de sedes institucionales simbólicas y a la no aceptación de los resultados.

-Empleo de organizaciones de la sociedad civil por medio de “Cabildos” y Comités Cívicos que han denunciado el fraude antes de finalizados los recuentos electorales.

-Asalto, durante la noche del 20 de octubre, de centros electorales para provocar un caos en el mismo y un cierre del proceso electoral antes de que finalizara el recuento y recogida de actas de las zonas rurales muy favorables a Morales.

-Exigencia de la dimisión y retirada como candidato de Evo Morales, para provocar “constitucionalmente” la elección presidencial de Carlos Mesa.

-Realización de actos de sedición interna, llamadas a la huelga general, especialmente en las instituciones más vitales o más simbólicas para paralizar el funcionamiento normal del estado y su quiebra económica.

-Subida de los niveles de violencia, con manifestaciones de “cívicos”, apaleamiento de alcaldes y alcaldesas indígenas, retorno a los castigos y humillaciones a los indígenas. Generalización de estos actos de violencia que utilizan reclamos del candidato Mesa aunque, supuestamente son organizaciones civiles ajenas a los partidos.

-Presión internacional creciente que acompaña a los disturbios planificados.

-Aparición, dentro de ese ciclo violento, de militares en la reserva que cuestionan la legitimidad del proceso electoral que finalmente ha dado como triunfador a Evo Morales.

-De manera sorprendente, el Presidente Evo Morales ha recurrido a la OEA para que fiscalice con el propio órgano electoral de Bolivia un recuento vinculante:

«Hemos concluido los acuerdos a ser firmados entre Bolivia y la Organización de Estados Americanos (OEA) para que se pueda realizar la auditoría integral a las elecciones generales del 20 de octubre», anunció en rueda de prensa el canciller boliviano, Diego Pary.

Queremos decirle al pueblo boliviano que somos transparentes y no tenemos nada que ocultar. Que se verifique si hubo fraude o no. Les pido que se abra un cuarto intermedio en las movilizaciones hasta que concluya la auditoría. No nos enfrentemos entre bolivianos”.

Pido que se deje de lado la instigación al odio, al racismo y a la confrontación y que el Ministerio Público investigue la violencia registrada en el país. No tenemos nada que ocultar; dejemos que la auditoría internacional a cargo de expertos verifique si hubo o no fraude”.

La situación de Bolivia es todavía muy incierta.

08/11/2019