Cataluña, los militares y el miedo

Muchas han sido las manifestaciones que se han producido desde que los responsables de la Generalitat anunciaran su propósito de iniciar la senda hacia la independencia vulnerando las leyes, incluida la Constitución.

Los partidarios de la independencia han reiterado que ejercerán el derecho a la autodeterminación aunque la Constitución no lo permita porque ese derecho “está por encima de cualquier ley, incluida la Constitución”.

Del lado contrario, algunos militares han afirmado que si el Gobierno central no ejerce su autoridad en contra de la Generalitat, actuarán ellos por su cuenta porque la unidad de la patria “está por encima de cualquier ley, incluida la Constitución”.

Se trata en definitiva de dos posturas opuestas que incurren en el mismo error, considerar que hay derechos por encima de las leyes y de la Constitución. Ambos sectores nos precipitan a la ley de la selva, pues esa es la única ley que rige fuera del ordenamiento jurídico.

En la Academia nos explicaban las distintas clases de valentía que se dan en el comportamiento humano. Decían que había una valentía llamada “la valentía de los ignorantes”, que consiste en llevar a cabo acciones arriesgadas sin conocer su peligrosidad.

Este es el caso por ejemplo del ex Conseller de Interior, Felip Puig, que sin ningún miedo dijo que los Mossos de Escuadra garantizarán la celebración de un referéndum de autodeterminación si lo prohíben las leyes y el Gobierno Central. El ex Conseller de Interior hizo estas “valientes” declaraciones sin haber tomado antes la precaución de dotar a los Mossos de misiles Tomahauk, lo que acredita que desconoce lo arriesgados que son sus proyectos.

Los sindicatos policiales han salido al paso de estas declaraciones diciendo que sólo cumplirán órdenes legales.

Si el Sr. Puig tuviese algo de miedo a lo que puede suceder si la Generalitat ordena a los Mossos que incumplan la legalidad vigente, probablemente no haría esa declaración de intenciones, ni tendría el menor interés en llevarlas a cabo. Un poco mas de miedo contribuiría a que el Sr. Puig y el resto de “lideres” cambiaran su estrategia para ejercer el derecho de autodeterminación, acomodándolo al derecho nacional e internacional, incluidos los tratados suscritos por España que obligan a los estados firmantes a respetar el derecho de autodeterminación.