Publicado en Elperiodicodearagon.com
Nuestra vigente constitución define a España como un régimen político democrático. Entre otras características es necesario, por tanto, que haya libertad de opinión, asunto difícil de calibrar ya que usted o yo podemos tener una idea discrepante sobre si alcanzamos el estándar preciso o si, por el contrario, si estamos ante un grave déficit.
En relación con Juan Carlos de Borbón y el anuncio de su marcha a vivir fuera de España se está produciendo una importante avalancha de opiniones y de todos los colores, y yo voy a darles la mía.
EN ESTOS momentos el asunto del que estamos tratando, bajo la óptica jurídica, se encuentra así. Un fiscal suizo ha realizado algunas averiguaciones en las que el rey Juan Carlos pudiese verse implicado en la comisión de algún delito. Fruto de ello, y de la cooperación judicial internacional, en España, en el Tribunal Supremo, se ha puesto en marcha un estudio, dentro de su fiscalía, para analizar si habría materia suficiente para poner en marcha un proceso judicial penal. No hay nada más. Para evitar posibles frustraciones futuras hay que saber que se trataría de delitos relacionados con la corrupción y en esa materia las posibilidades probatorias son muy difíciles. A ello hay que añadir que entrarían en juego países como Arabia Saudí, del que no cabe esperar colaboración alguna, y Suiza, el más conocido de los paraísos fiscales del mundo, que ha hecho de la custodia de fortunas opacas una de sus principales fuentes de financiación, por lo que tampoco debemos esperar esfuerzos de transparencia notables. Y en corrupción hay corruptores y corrompidos, por lo que deberíamos pensar, si avanzan las investigaciones, en encontrar a esos portadores de maletines. La experiencia en España, y tenemos abundantes casos de corrupción en nuestros juzgados, es que nunca se ha condenado a los propietarios del dinero.
Políticamente ya es otro asunto. Aquí caben todas las opiniones y así nos podemos encontrar a quienes ya, en este momento, han juzgado y condenado a Juan Carlos I, al que llaman ladrón y corrupto. Ni siquiera le reconocen los mínimos principios de presunción de inocencia. Los hay indignados porque haya decidido irse a vivir fuera de España. En fin, que las opiniones son libres.
DURANTE LOS cuarenta años en los que ha reinado ha realizado acciones muy criticables y no es verdad que se hayan ocultado. Una buena información la tienen en: Sabino Fernández Campo, un hombre de Estado, Barcelona 2000, libro del que soy autor. Pero ello no invalida una gran labor política, sin llegar al extremo de afirmar que él trajo la democracia, no es cierto, la trajimos los españoles, apoyados en partidos políticos y organizaciones sociales muy variadas. Que ha sido un actor principal en el derrumbe del franquismo y en su sustitución por la democracia es algo cierto y así hay que reconocerlo.
Aprovechar la investigación en marcha para cuestionar la monarquía es algo que se puede plantear, sin duda, pero que a mi juicio no es razonable. Partidos nacionalistas, cuyo objetivo es destruir España tal como la conocemos hoy, se han puesto al frente de la manifestación ya que para ellos criticar a la monarquía es atacar a España. Y volver a situar monarquía = derechas y república = izquierdas es otro dislate que no conduce más que a revivir un drama. Un poco de sensatez, por favor.

Teniente Coronel (R) del Ejército de Tierra, profesor universitario y escritor. Fue Delegado del Gobierno en Aragón durante 8 años.
