Irán y la guerra del Cercano Oriente

Publicado en nuevatribuna.es

Irán ha presentado su propuesta para la finalización de la guerra con Estados Unidos al país mediador y sede de las negociaciones entre ambos países, Paquistán.

Irán ha presentado su propuesta para la finalización de la guerra con Estados Unidos al país mediador y sede de las negociaciones entre ambos países, Paquistán. Pero no solamente a Paquistán. Su ministro de Asuntos Exteriores, tras entregarla a Paquistán para su remisión a Estados Unidos, ha viajado a continuación a otros dos países, Omán, que ha sido en el pasado, como hoy lo es Paquistán, sede y facilitador de anteriores negociaciones entre Irán y Estados Unidos, en junio de 2025, justo antes de que Estados Unidos e Israel desencadenasen la conocida como Guerra de los doce Días, y en febrero de 2026, justo antes también de que Estados Unidos e Israel atacasen a Irán el 28 de febrero, y, por lo tanto, país buen conocedor de la situación y de las dificultades de las negociaciones entre ambos países. Y Rusia,con quien Irán mantiene sostenidas relaciones, incluidas las del área de la seguridad y la defensa.

Sólo falta el sí de Estados Unidos, pero un sí sincero, no un sí de “pongámonos a negociar” y cuando a mí me convenga te vuelvo a atacar

La propuesta está formulada de forma secuencial, debido a la experiencia iraní de que Estados Unidos viola descaradamente el carácter diplomático y de tregua implícito en este tipo de negociaciones, como hizo en los citados casos del 13 de junio de 2025 (Guerra de los Doce Días) y del 28 de febrero de 2026 (actual guerra generalizada a todo el Cercano Oriente).

En consecuencia, lo que Irán propone es una primera fase en la que se negociaría el fin de la guerra, el cese definitivo de las hostilidades con garantías internacionales de que no habrá reanudación de los ataques en el futuro ni contra Irán ni contra Líbano.

Una vez alcanzada la paz y resuelto el grave e internacionalizado problema del cierre del estrecho de Ormuz, se podría entrar en el espinoso problema del “expediente nuclear”, máxima prioridad de Estados Unidos, que exige que Irán “desmantele sus instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordo” y se comprometa a “no desarrollar armas nucleares” y a “no enriquecer uranio”, así como a entregar “todas sus reservas de uranio (44 kg. de uranio enriquecido al 60%) –para poder fabricar armas atómicas es necesario enriquecer el uranio al 90% algo que Irán siempre ha negado que esté en sus planes– al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)”.

En relación con esta exigencia estadounidense, sobre la cual, Irán no no parece inclinado a soslayar, Irán ha propuesto en pasadas negociaciones sustituir la eliminación permanente por una moratoria de cinco años, que Estados Unidos estaría dispuesto a aceptar, pero de diez a veinte años.

Otra solución que en algunos momentos parece haber estado sobre la mesa de negociaciones es que Rusia, país que conoce bien las instalaciones nucleares iraníes por haber sido su constructor, o al menos su principal constructor, y su “mecánico de reparaciones” cuando ha hecho falta, podría colaborar técnicamente “diluyendo el uranio enriquecido para reducir su grado de pureza”.

Sólo falta el sí de Estados Unidos, pero un sí sincero, no un sí de “pongámonos a negociar” y cuando a mí me convenga te vuelvo a atacar, como en junio de 2025 (Guerra de los Doce Días) y en febrero de 2026 (Actuales hostilidades).