Resulta que antes de dejar el Gobierno, el PSOE nos dejó también una «regalito»: un decreto por el cual, en la práctica, se consideran clasificados los documentos del Ministerio de Asunto Exteriores, entre otros. Más curioso resulta que no se publicara en el BOE, con lo que el documento de los secretos era, además, secreto. Ahí queda eso.
Claro que siempre hay rendijas. Cuando algunos investigadores solicitaron acceso a determinada documentación, el organísmo competente les respondió con una negativa basada en ese decreto y así, el común nos pudimos enterar de su existencia. Claro que, una vez sabido, acuden muchas preguntas. Aquí ya no se habla de Defensa – que también – y de la Defensa Nacional, aquí se trata del Ministerio de Asuntos Exteriores que, si bien puede explicarse que, de manera restrictiva, tenga cierta documentación reservada, la extensión del caso se presta a la sospecha. Que duda cabe que al gobernante siempre le ha gustado el secretismo, pero en un Estado como es – o como era – el nuestro, la transparencia primava sobre otras consideraciones.
Ahora nos encontramos que, por ejemplo, no se puede investigar nada sobre el papel que ha jugado el Rey en relación con actuaciones de España en el extranjero. Los contratos del AVE, pasados y futuros, por poner un ejemplo. No. No se puede investigar.
Luego llega el PP y hace de la transparencia bandera. ¿Por qué no elimina el tal decreto o, al menos, lo cambia? La pregunta ya se que es ingenua, pues estos han demostrado que mienten más que hablan y que de transparencia, cero. Pero había que hacerla. Arabia Saudí, Uzbequistán, Rusia…El AVE no se puede tocar.

Fernando Reinlein es Teniente Coronel de Infantería retirado y periodista. Fue expulsado del ejército por pertenecer a la UMD.
