En mi opinión, se habrían de exhumar todos los restos allí enterrados y llevados, con la autorización de las familias, a un cementerio común de la reconciliación –ese si sería auténticamente de la reconciliación– junto al resto de los caídos españoles en acción de guerra, en todos los conflictos recientes desde la guerra contra Estados Unidos en Cuba, Filipinas y Puerto Rico hasta nuestros días. Un cementerio auténticamente “in memoriam”.
En cuanto al Valle de los Caídos, una vez sacados todos los enterrados allí (incluido J. A. Primo de Rivera) y quitada toda la “carga” franquista mortuoria al complejo, debería quedar como museo de la Memoria Histórica, habida cuenta que su demolición, aparte de costosa, traería más inconvenientes que ventajas. En mi opinión, más vale no tocarlo, pero sí cambiar su sentido de ser y de existir. Recuérdese que tanto en Alemania como en Italia, subsisten muchos monumentos y grandes obras nazis y fascistas que no han sido demolidas, sino reutilizadas. Y algunas, como los campos de exterminio nazi, dejadas como muestras del horror que infringió al mundo la dictadora de Hitler.
José Miguel Bueno
Junta Directiva del FMD
