El Valle de los Caídos

Es de agradecer al Gobierno Sánchez que haya dado el paso de exhumar –al fin– los restos del dictador Franco del complejo arquitectónico del Valle de los Caídos, monumento franquista por excelencia. Este lugar se empezó a construir en 1940 por orden del dictador (Decreto de la Jefatura del Estado de 1-04-1940, BOE, núm. 93 del 02-04-1940), “para perpetuar la memoria de los caídos en nuestra gloriosa cruzada”, tal como reza en el decreto. Se terminó en 1958. Es falso que se construyera para la reconciliación, ni para albergar a ambos bandos, como después alegó el franquismo. En Cuelgamuros hay enterrados 33.833 fallecidos en la guerra civil, de los cuales del bando golpista hay 29.956 registrados. Hay 12.410 desconocidos. Los pocos del bando republicano llevados allí, fueron exhumados de fosas comunes y lugares no reglados, sin autorización alguna de las familias y en muchos casos sin identificar a los mismos. En la construcción trabajaron miles de trabajadores, de los que una gran parte eran presos, tanto comunes como políticos (¡entonces sí había presos políticos!). La obra se hizo en condiciones sumamente inhumanas y precarias, sin importar más que el número de braceros. Hubo muchos accidentes mortales que fueron totalmente silenciados.

En mi opinión, se habrían de exhumar todos los restos allí enterrados y llevados, con la autorización de las familias, a un cementerio común de la reconciliación –ese si sería auténticamente de la reconciliación– junto al resto de los caídos españoles en acción de guerra, en todos los conflictos recientes desde la guerra contra Estados Unidos en Cuba, Filipinas y Puerto Rico hasta nuestros días. Un cementerio auténticamente “in memoriam”.

En cuanto al Valle de los Caídos, una vez sacados todos los enterrados allí (incluido J. A. Primo de Rivera) y quitada toda la “carga” franquista mortuoria al complejo, debería quedar como museo de la Memoria Histórica, habida cuenta que su demolición, aparte de costosa, traería más inconvenientes que ventajas. En mi opinión, más vale no tocarlo, pero sí cambiar su sentido de ser y de existir. Recuérdese que tanto en Alemania como en Italia, subsisten muchos monumentos y grandes obras nazis y fascistas que no han sido demolidas, sino reutilizadas. Y algunas, como los campos de exterminio nazi, dejadas como muestras del horror que infringió al mundo la dictadora de Hitler.

José Miguel Bueno

Junta Directiva del FMD