La Ley de Costas de 1988 fue muy cicatera si la comparamos con la protección que tiene el litoral en los países de nuestro entorno, este es otro hecho diferencial que distingue a la democracia española, incluida la catalana, de las del resto de Europa.
A pesar del escaso nivel de protección que la Ley del 88 dio a la costa, fue una de las leyes más restrictivas encaminada a evitar que los bañistas tuviesen que abandonar la playa a las cuatro de la tarde porque los edificios de primera linea daban sombra a la arena.
La Ley de Costas del 88 supuso un freno para los especuladores que desde Portbou hasta Hendaya tratan de llenarse los bolsillos a base de echar cemento en todo el litoral Mediterráneo y parte del Atlántico.
Para poder dar sombra a una playa no basta con pagar un miserable 3 % de comisión al partido de turno, en este caso CIU. Ese 3 % institucionalizado que Josep Lluis Carod-Rovira ha aumentado al 5%, se refiere a las infraestructuras normales, a las obras contratadas por la Generalitat pero no a las obras de particulares que tienen como finalidad el forrarse destruyendo el medio ambiente, esos pagan más.
En este tipo de agresiones privadas al litoral Ay untamiento para muchas personas, en primer lugar está el partido que controla la zona y luego las subcomisiones que se quedan los servidores públicos para engrosar sus bolsillos particulares. Con tantos beneficiarios, un 3% o un 5 % no es suficiente, por eso algún empresario catalán ya ha dicho que él pagó el 20 %.
La existencia de comisiones no es nada nuevo. Ya lo señaló el Tribunal de Cuentas a los comienzos de la burbuja inmobiliaria cuando dijo que la financiación de los partidos, incluido CIU, es ilegal en un tercio. Si el Tribunal de Cuentas reconoce esas cifras, podemos hacernos una idea de cuales serán las cantidades reales.
Pero, a lo que vamos. la Ley de Costas del 88 fue el terror de aquellos que soñaban con dar sombra a todas las playas del litoral e inmediatamente empezaron a boicotearla. Han transcurrido 26 años desde su publicación y todavía no se ha completado el deslinde de la zona marítimo-terrestre. ¿Saben Vds. quién fue el primero que empezó a atacar la Ley de Costas? Pues consulten las hemerotecas y verán que fue el molt honorable Jordi Pujol el primero que alzó su voz contra esa ley que ha sufrido tantas zancadillas,
Lógicamente atacar a la Ley de Costas como lo hizo Jordi Pujol no se hace de forma altruista en defensa del interés público sino de los que se enriquecen destruyendo el litoral y cobran las correspondientes comisiones y subcomisiones. No hay que ser adivino para concluir que Artur Mas, siendo Consejero de Obras Publicas, luego de Economía y Finanzas y más tarde Conseller en Cap, es ajeno al interés que demostró la Generalitat en cargarse la Ley de Costas y asi poder conseguir la ardua tarea de quitar el Sol a las playas catalanas.
En los actos conmemorativos del cuarenta aniversario de la fundación de la UMD que vamos a celebrar en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona el próximo 2 y 3 de diciembre, Jordi Pujol figuraba como invitado por haber ayudado a la UMD en tiempos de Franco, pero después del escándalo del 3 %, o del 20 %, va a ser borrado de la lista. Nosotros no nos dejamos llevar por sentimentalismos como Felipe González. El que es un chorizo lo seguirá siendo aunque sea amigo nuestro.

José Ignacio Domínguez es Teniente Coronel de Aviación retirado, Comandante de Iberia jubilado y abogado del ICAM. Fue portavoz en el exilio de la UMD.
