¿Puede España importar la ‘mili’ propuesta por Macron en Francia?

Artículo publicado en infolibre.es por Lara Carrasco

Lo anunció antes de las elecciones del pasado mayo y, ahora, parece estar más cerca que nunca. A pesar de las críticas que recibió la medida durante la campaña que le llevó al Elíseo, Emmanuel Macron anunció el jueves 18 de enero su compromiso de recuperar el servicio militar obligatorio en Francia, el bautizado como “servicio militar universal”. “Acabará realizándose”, prometió durante una visita a la base naval de Tulon, en el sureste del país.

El presidente de Francia, sin dar demasiados detalles, adelantó que “dependerá de varios departamentos ministeriales” y “tendrá una dotación financiera complementaria”. Según el líder del partido En Marcha, la propuesta supondría un gasto de entre 1.500 y 3.000 millones anuales, aunque los expertos aseguran que estas cifras podrían multiplicarse.

Sin embargo, esta iniciativa tiene muy poco que ver con la mili obligatoria tal y como se entendía en Francia antes de que el presidente Jacques Chirac la aboliera en el año 1997. Ahora, el nuevo proyecto de Macron contempla un mes de servicio para hombres y mujeres de 18 a 21 años. El objetivo, según su programa electoral, es ofrecer a los jóvenes “una experiencia ciudadana de la vida militar, de la mezcla social y de la cohesión“. De esta manera, más que un servicio puramente de defensa, el presidente francés se acerca a la medida que adoptó Chirac en el año 1996, cuando redujo la duración del servicio a un “encuentro de los jóvenes con la nación” que duraba, como máximo, siete días.

En aquel momento se adoptó esta decisión para contentar a las opciones políticas que defendían la necesidad de algún tipo de servicio obligatorio como medio de fraternización entre ciudadanos de procedencia y clase social diferentes y, además, como un símbolo del vínculo entre el Ejército y la ciudadanía. Francia, ahora, lo recupera.

No obstante, al igual que en campaña, la confirmación de Macron de que recuperará este “servicio militar universal” no ha estado exenta de críticas, algunas incluso procedentes de mandos militares que entienden que no debería ser competencia de las Fuerzas Armadas encargarse de la educación de los jóvenes. ¿El motivo? Las operaciones bélicas y antiterroristas en las que se encuentra embarcado el país, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Sin embargo, como publicó el diario francés Le Monde, una encuesta realizada a finales del año 2016 desvelaba que el 74% de los franceses apoyaría el regreso del servicio militar, en nombre de los “valores morales, el orden y la seguridad”.

El último país de la UE en decidirlo

La decisión de Macron no es pionera en Europa. Francia ha sido el último país en anunciar su voluntad de recuperar el servicio militar, pero otros países ya se habían adelantado, y algunos con un argumentario muy lejano al empleado por el presidente francés.

Suecia, por ejemplo, lo propuso hace casi un año. El motivo es la inestabilidad geopolítica europea por la que los países de Europa del Este se sienten amenazados por la influencia de Rusia, además de la “dificultad” del Gobierno para encontrar voluntarios que quieran servir en las Fuerzas Armadas suecas, según indicó el ministro de Defensa, Peter Hultqvist. El país retiró el servicio obligatorio en el año 2010 y, según anunciaron, pretendían recuperarlo para 2018, año en el que afectaría a unos 4.000 hombres y mujeres nacidos en el año 1999 y elegidos entre un grupo de 13.000 personas previamente seleccionadas mediante cuestionarios. La idea es que este servicio –de seis meses–conviva con el alistamiento voluntario.

Chipre, por su parte, tiene un servicio militar de 25 meses, mientras que Dinamarca lo reduce a cuatro meses para hombres de entre los 18 y los 27 años. Además, Grecia –con nueve meses–, Finlandia –donde el mínimo tiempo de servicio es de seis meses– y Estonia también se encuentran en la lista que conservan los servicios militares obligatorios para los ciudadanos. Austria, por su parte, mantienen una mili de seis meses.

Alemania, por su parte, se plantea también recuperar el servicio militar. Después de derogarlo en el año 2011, el Gobierno alemán estudia la posibilidad de reintroducirlo en caso de situaciones extraordinarias, según un borrador elaborado por el Ministerio del Interior en el año 2016.

¿Una medida extrapolable a España?

Con este escenario cabe preguntarse si España podría seguir el ejemplo. Por el momento, la directora general de Política de Defensa, Elena Gómez Castro, afirmó este martes que no conoce suficientemente la propuesta de “servicio militar”lanzada por el presidente francés, de manera que no puede “calibrar si es exportable”. Además, puntualizó que, por lo que se conoce, la propuesta no parece un “servicio militar” clásico, sino “un modelo ad hoc“, único, basado en una “activación de un mes”. infoLibre se puso en contacto con el Ministerio de Defensa para contrastar estas palabras y comprobar la opinión de la institución sobre la posibilidad de importar la propuesta, pero no obtuvo respuesta.

Nuestro país retiró el servicio militar obligatorio en el año 2001, bajo el Gobierno del conservador José María Aznar y la presión de CiU. Ahora, 17 años después, los expertos consultados por este diario ven complicado su restablecimiento, aunque no se descarta completamente.

Jorge Bravo, portavoz de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), opina, en este sentido, que “para nosotros sería impensable“, pues, desde su punto de vista, la profesión militar ya arrastra “suficientes problemas”. “Que se supla a los militares profesionales por personal nuevo no sería entendible y sería un contrasentido porque estas personas no tienen ningún tipo de experiencia”, explica. Además, en caso de que la argumentación utilizada por países como Suecia fuera cierta y fuera necesaria una reinvención de las Fuerzas Armadas ante una posible amenaza rusa, explica, quien tendría que actuar sería la Unión Europea, no cada país de forma individual. “Es una medida más orientada a lo social que a cuestiones meramente de Defensa, pero en España esto sería impensable”, insiste.

Mariano Casado, miembro del Observatorio de la Vida Militar, coincide con Bravo y explica que la propuesta de Macron difícilmente podría ser aplicada dentro de nuestras fronteras. “En primer lugar, nuestras Fuerzas Armadas ya son suficientemente profesionales“, explica, además de que “es muy dudoso que con una formación adquirida en un único mes estas personas sean eficaces, puesto las operaciones militares son cada vez más complejas”. “Sin conocer demasiados detalles, la medida no tiene mucho sentido”, critica.

Por su parte, Fidel Gómez Rosa, doctor en Ciencias Políticas, discrepa con estas opiniones. La medida, para él, más que impensable sería “impopular“. “La mili ya lo fue en su momento”, aclara. “Que los jóvenes tengan un contacto con las Fuerzas Armadas”, no obstante, “sí tiene sentido”, según opina, aunque reconoce que el reemplazo no sería posible. “En España el principal problema es que la relación entre el Ejército y la gente no es muy buena“, añade. Por ello, la propuesta del presidente francés podría ser “una buena forma” de mejorarla.

Sin embargo, para Gómez Rosa, y discrepando con sus compañeros, no se puede descartar una importación de la medida de Macron. “Que en la Europa nórdica” hayan adoptado estas medidas lleva a pensar que esto, “tarde o temprano, va a llegar a España“, concluye.

El profesor de Sociología de la Defensa de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Jesús Martínez Paricio explica que, “sobre el papel”, claro que se podría aplicar en España aunque, sin embargo, no lo ve probable. “No creo que ningún asesor de nadie proponga que se incluya en la agenda de los partidos. No me imagino a ningún presidente de un Gobierno pasado, presente o futuro que aparezca en los medios de comunicación dando cuenta de este proyecto”, argumenta. ¿Por qué? Pues, en este sentido, se muestra en una línea similar a la manifestada por Gómez Rosa. Además de la impopularidad del servicio militar obligatorio de los últimos años, “supondría un coste añadido a los presupuestos que habría que justificar con mucho detalle para demostrar que es una inversión y no un coste más”. “No, no sería fácil“, concluye.

 

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